En la noche del 15 de septiembre de 2026, durante el Grito de Independencia, la presidenta Claudia Sheinbaum pronunció 21 vivas desde el balcón central del Palacio Nacional. Empezó con la frase '¡Mexicanas y mexicanos!' y luego citó a varios personajes clave de la Independencia: Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos y Pavón, Leona Vicario, Vicente Guerrero y Gertrudis Bocanegra. Entre las nuevas incorporaciones destacó '¡Viva Antonia Nava!'.
Por primera vez en esta ceremonia, también se incluyó a Guadalupe Victoria, con una mención ampliada a los pueblos indígenas y afromexicanos. En contraste, desaparecieron las referencias a Ignacio Allende y Manuela Molina, 'La Capitana', que sí estuvieron en el Grito de 2025. La mandataria también homenajeó a las hermanas y hermanos migrantes, así como la dignidad del pueblo, la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia. El acto terminó con '¡Viva México libre, independiente y soberano!'.
Antonia Nava de Catalán, conocida como 'La Generala', nació en noviembre de 1779 en Tixtla, actual estado de Guerrero. Formó parte de una familia que se unió a las fuerzas insurgentes lideradas por José María Morelos y Pavón. Según el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), su participación incluyó tareas de cuidado y abastecimiento, pero también acciones directas en el Campo de batalla.
Durante el sitio del Cerro del Campo en 1817, las fuerzas de Nicolás Bravo y Nicolás Catalán quedaron encerradas por tropas realistas durante varias semanas. La escasez de alimentos puso a los insurgentes en una situación crítica. Según relatos Históricos recuperados por el gobierno mexicano, Nava y otras mujeres ofrecieron sus cuerpos como alimento para los soldados. Esa versión forma parte de la narrativa histórica del episodio.
La resistencia femenina en la guerra de Independencia
El ofrecimiento fue rechazado. De acuerdo con esos relatos, las mujeres tomaron machetes y garrotes para apoyar a los combatientes. La acción contribuyó a romper el cerco la noche del 14 de marzo de 1817.
La guerra también afectó su vida familiar: perdió a dos hijos durante el conflicto. A pesar de eso, continuó vinculada a la resistencia insurgente incluso después del fusilamiento de Morelos.
En 1821, participó en el desfile del Ejército de las Tres Garantías en la Ciudad de México tras el triunfo del movimiento independentista. Luego se estableció en Chilpancingo junto con su esposo, Nicolás Catalán, donde permaneció hasta su muerte el 19 de marzo de 1843, a los 63 años.
El reconocimiento oficial a su participación llegó más de un siglo después: en 1948, su nombre fue inscrito con letras de oro en el Congreso de la Unión como homenaje a su rol en la lucha por la Independencia. La inclusión de Antonia Nava en el Grito de Independencia de 2026 volvió a colocar en el escenario público la historia de una mujer que participó activamente en la guerra insurgente, cuya trayectoria forma parte de la memoria histórica de Guerrero y del país entero.






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