El conflicto en el sur de Líbano se intensifica
El sur de Líbano vive una escalada de violencia tras nuevos bombardeos del Ejército israelí que han dejado al menos once muertos en las últimas horas. A pesar de un alto el fuego establecido desde mediados de abril, la situación se ha deteriorado con ataques continuos y la respuesta del partido-milicia chií Hezbolá, que ha lanzado drones en respuesta a las agresiones.
Según reportes de la agencia estatal libanesa NNA, un bombardeo en la localidad de Abba resultó en la muerte de dos personas, identificadas como Nayia Hasán Ramal, de 78 años, y su nieto Fadel Wahab Tarhini, de 11. En Haris, un ataque a un vehículo dejó un muerto, mientras que en Yaryú, dos hermanos, Alí y Nidal Naim Musa, perdieron la vida en un ataque a su hogar.
En Zibdin, un ataque con dron cobró la vida de dos trabajadores municipales, Yahya Alí Qubaisi Huseín y Ahmed Qubaisi, quienes se encontraban repartiendo pan. En la misma localidad, un ataque a una vivienda dejó tres muertos, entre ellos dos bangladesíes y un sirio. La última víctima reportada fue en un ataque a un centro de salud en Srifa, en el distrito de Tiro, donde además cuatro personas resultaron heridas.
Órdenes de evacuación y justificaciones militares
El portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, emitió nuevas órdenes de evacuación para cerca de diez localidades libanesas, incluyendo Al Rihan, Jarjua y Kafr Remane. Estas medidas se toman ante la posibilidad de nuevos bombardeos en la zona. Adrai justificó las acciones del Ejército, afirmando que “a la luz de las violaciones del acuerdo del alto el fuego por parte de Hezbolá, el Ejército se ve obligado a actuar con fuerza”.
El portavoz instó a la población a evacuar sus hogares y alejarse de las aldeas a una distancia mínima de mil metros, advirtiendo que “todo aquel que se encuentre cerca de elementos de Hezbolá pone en peligro su vida”.
Más tarde, el Ejército israelí informó sobre un ataque a una “célula de lanzamiento de Hezbolá” que había disparado proyectiles contra sus tropas. Según el comunicado, la Fuerza Aérea llevó a cabo un ataque que resultó en la muerte de varios operativos y la destrucción del lanzador.
Las hostilidades a gran escala comenzaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles hacia territorio israelí en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Desde entonces, las fuerzas israelíes han intensificado sus operaciones, resultando en más de 2.800 muertos desde el inicio de este conflicto.
A pesar de un alto el fuego pactado en noviembre de 2024 tras trece meses de combates, las tensiones no han cesado. Israel ha continuado con bombardeos frecuentes y mantiene una presencia militar en varios puntos del sur de Líbano, argumentando que sus acciones son en respuesta a Hezbolá, lo que ha generado denuncias por parte de Beirut y del propio grupo.
La situación en la región sigue siendo crítica, con un clima de incertidumbre y miedo entre la población civil, que se ve atrapada en medio de un conflicto que parece no tener fin. En este contexto, las órdenes de evacuación y los bombardeos continúan marcando la pauta de un conflicto que afecta a miles de personas en el sur del Líbano.
La violencia y la inestabilidad en la región han llevado a un aumento en la preocupación internacional, mientras que la población local enfrenta las consecuencias de un enfrentamiento que se intensifica día a día.