Siete reclusos de la banda brasileña coparon un sector del penal de Minga Guazú para asesinar a Miguel Ángel Insfrán, alias «Tío Rico». El plan falló porque el reo se había retirado de su celda para atender una comunicación judicial. El ataque coincide con las versiones de un pacto entre el narco uruguayo y los Estados Unidos.
El pabellón de máxima seguridad del nuevo penal de Minga Guazú, a pocos kilómetros de Ciudad del Este, se transformó por unos minutos en el escenario de una cacería que pudo cambiar el tablero del narcotráfico regional. Siete internos vinculados al Primer Comando Capital (PCC), la organización criminal más poderosa de Brasil que hoy domina las rutas fronterizas paraguayas, lograron sortear los primeros anillos de contención con un único objetivo: ejecutar a Miguel Ángel Insfrán, alias «Tío Rico».
El plan era quirúrgico, pero un detalle imprevisto en la rutina carcelaria lo tiró abajo. Los sicarios irrumpieron con armas blancas de fabricación casera hacia la celda de Insfrán, pero el principal socio de Sebastián Marset no estaba adentro. El recluso se encontraba en otra ala de la penitenciaría, sentado frente a una computadora de la dirección cumpliendo con una videollamada oficial programada por su defensa jurídica.
La filtración del intento de homicidio encendió las alarmas en el Mercosur, ya que se produce justo cuando los rumores sobre una entrega pactada del prófugo uruguayo cobran más fuerza en los escritorios de la DEA y los fiscales del Distrito Este de Virginia, en los Estados Unidos. En el mundo del hampa fronterizo, el movimiento del PCC fue leído de inmediato como un intento desesperado por silenciar los secretos de la operación A Ultranza antes de que las declaraciones lleguen al norte.
Control preventivo y traslados de urgencia
La quietud de la tarde paraguaya se rompió con el sonido de los silbatos de los guardiacárceles y el estrépito de los portones de hierro cerrándose de golpe. El grupo táctico penitenciario logró reducir a los atacantes antes de que lograran replegarse hacia otras zonas comunes del penal.
Tras el escándalo mediático y la presión de las agencias internacionales, el Ministerio de Justicia de Paraguay, bajo la conducción de Rodrigo Nicora, se vio obligado a emitir un comunicado oficial de apuro en sus canales digitales. El texto oficial aseguró que «los sistemas de control y seguridad penitenciaria funcionaron de manera eficaz, permitiendo detectar, verificar y neutralizar preventivamente la situación, conforme a los protocolos establecidos».
Como primera medida de contingencia para evitar una segunda oleada de violencia, las autoridades ordenaron el traslado inmediato de los siete internos del PCC hacia diferentes unidades penitenciarias del país. En las afueras de la prisión, familiares de otros internos comentaban en voz baja el movimiento inusual de camionetas blindadas y el despliegue militar en los accesos, una postal cada vez más frecuente cuando las facciones brasileñas se disputan el control de los penales.
Las claves del pacto Marset – Insfrán
«Tío Rico» Insfrán cayó en febrero de 2023 en el barrio de Recreio, una zona acomodada de Río de Janeiro, donde se escondía bajo una identidad falsa tras convertirse en el hombre más buscado del esquema delictivo paraguayo. Las agencias de inteligencia lo sindican como el puente logístico fundamental que permitió a Marset transformar una red de transporte local en un holding internacional capaz de colocar toneladas de cocaína en los puertos de Amberes y Róterdam.
La alianza entre el uruguayo y el clan Insfrán no solo combinó rutas terrestres y flotas de aviones privados, sino que implicó un entramado de lavado de activos que arrastró a hermanos, esposas y testaferros de ambas familias. La captura de Gianina García Troche —pareja de Marset— y las recientes acusaciones formales de la Fiscalía de Paraguay por blanqueo de capitales debilitaron el círculo de protección del prófugo, quien ahora evalúa sus opciones de supervivencia en el extranjero.
Actualmente, Insfrán permanece recluido bajo un régimen estricto a la espera de la fijación de la fecha para su juicio oral y público. Las medidas de seguridad en torno a su figura fueron duplicadas en las últimas horas, ante el temor generalizado en Asunción de que el brazo armado del PCC vuelva a intentar cortar el hilo conductor de una investigación que tiene ramificaciones políticas en toda América Latina.