En un contexto global de creciente incertidumbre, el mercado de granos, y en particular el del trigo, ha experimentado una notable volatilidad. Este lunes 4 de mayo de 2026, el trigo alcanzó máximos de 21 meses en Chicago, mientras que en Rosario, los precios locales rondaron los $283.000 por tonelada. A nivel internacional, la cotización del cereal ha superado los 246 dólares por tonelada, marcando un punto álgido en el mercado.
La escalada del conflicto en Irán ha sido uno de los factores desencadenantes de esta situación, junto con señales de menor producción en países clave y una creciente demanda de cobertura por parte de importadores. Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, señaló que «el mercado internacional está muy alcista, con compradores que buscan cubrirse ante la incertidumbre y una oferta que empieza a mostrar señales de debilidad».
Factores climáticos y geopolíticos impulsan el alza
Entre las razones que alimentan la subida del trigo se encuentran las proyecciones de menor cosecha en Australia y Canadá. En Estados Unidos, el trigo de invierno muestra un marcado deterioro debido a la sequía, con solo un 30% de los cultivos en condiciones de buenas a excelentes, en comparación con el 49% del año anterior. A este panorama se suma una demanda internacional más activa, reflejada en compras extraordinarias como la de Arabia Saudita, que adquirió 985.000 toneladas en una sola licitación para reforzar sus reservas.
Otros granos muestran estabilidad relativa
Mientras tanto, la soja y el maíz han mostrado una mayor estabilidad en el mercado, con la atención puesta en la siembra estadounidense y la evolución de la demanda china. Según detalló Romano, China continúa liderando las compras de soja, priorizando mercadería de Brasil y, en menor medida, de Argentina. Sin embargo, el mercado sigue de cerca la evolución de la relación comercial entre China y Estados Unidos por su potencial impacto sobre los flujos globales.
Situación local en Argentina y proyecciones futuras
En el ámbito local, Argentina ha acelerado la cosecha de soja gracias a un clima más seco y frío, aunque todavía mantiene demoras respecto del ritmo histórico. Los rendimientos, no obstante, se ubican por encima de lo esperado, lo que sostiene una proyección de producción cercana a las 48,6 millones de toneladas. Este ingreso tardío de mercadería ha generado tensión logística en los puertos, aunque la necesidad de abastecimiento mantiene firme la demanda a corto plazo.
De cara a la próxima campaña, se prevé que la intención de siembra de trigo en Argentina caiga un 3%, hasta 6,5 millones de hectáreas. Sin embargo, el actual contexto de precios internacionales elevados podría modificar esa tendencia. Dante Romano destacó que «hoy el incentivo a sembrar está presente», dejando abierta la posibilidad de que el rally global del cereal termine impactando también en las decisiones productivas locales.