La moda circular está revolucionando el consumo de ropa en El Salvador, transformando lo que alguna vez fue una necesidad económica en una tendencia de moda sostenible que atrae especialmente a las nuevas generaciones. El fenómeno de la ‘ropa de paca’, o ropa de segunda mano, ha ganado terreno en el país centroamericano, consolidándose como una opción atractiva para quienes buscan vestuario a buen precio sin sacrificar estilo o conciencia ambiental.
Un crecimiento sostenido en el mercado de segunda mano
Entre los años 2019 y 2023, el mercado de la ropa de segunda mano en El Salvador experimentó un crecimiento notable del 10.8%. Este aumento refleja un cambio de paradigma en las preferencias de consumo, donde cada vez más personas eligen prendas únicas sobre la producción masiva de la industria textil. Según un informe realizado por Full Cycle Resource Consulting para Garson & Shaw LLC, la importación de ropa usada alcanzó los 63.3 millones de libras (28.7 millones de kilogramos) en 2019, representando el 21.6% del mercado total en peso. Para 2023, el volumen se incrementó a 70.2 millones de libras (31.8 millones de kilogramos), elevando la cuota de mercado al 31.1%.
El auge de tiendas físicas y plataformas digitales
El acceso a la ropa de paca se da en varios frentes. Existen establecimientos reconocidos como Ropa Americana Best Buy y Mega Fardos, que se especializan en la importación de grandes lotes de ropa desde Estados Unidos. Estos comercios ofrecen prendas al por mayor o por libra, con precios que comienzan en 2 dólares por libra durante los días de apertura de nuevos fardos. Además, los marketplaces en línea han cobrado relevancia, permitiendo a los consumidores buscar por marca y recibir sus compras en cualquier parte del país.
Asimismo, una nueva generación de tiendas ‘thrift’ y vintage ha emergido, como Ropa Chuca en el centro de San Salvador, donde se prioriza una selección de prendas basada en criterios estéticos y de originalidad. Esta oferta responde a la demanda de consumidores que buscan piezas con historia y carácter, contribuyendo a la reducción del impacto ambiental de la industria textil.
La conciencia ambiental impulsa la moda circular
Para muchos jóvenes salvadoreños, la moda circular es más que una tendencia; es una forma de reducir la huella ecológica. Informes internacionales, citados por El País Centroamérica, destacan que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo. En este contexto, la compra de ropa usada se presenta como una alternativa viable para prolongar la vida útil de las prendas, disminuir la generación de residuos y ofrecer una experiencia de consumo más consciente.
La posibilidad de adquirir piezas vintage de los años 80, 90 o 2000, así como prendas de marca a precios considerablemente bajos, es otro de los atractivos de esta tendencia. Se estima que la ropa de segunda mano moviliza más de 35,000 toneladas al año, representando aproximadamente el 31.1% de las importaciones de textiles en El Salvador.
Consejos para una experiencia de compra exitosa
Los compradores experimentados recomiendan asistir a los estrenos de fardos, eventos que suelen anunciarse en redes sociales y que, en El Salvador, a menudo se realizan los domingos. Durante estas aperturas, es común encontrar marcas premium y disfrutar de descuentos adicionales. La experiencia de ‘paquear’ también implica ciertas precauciones: es esencial revisar costuras, botones y el estado general de las prendas, ya que muchas tiendas no aceptan devoluciones. Además, se aconseja una higienización profunda antes del uso y considerar pequeños ajustes de sastrería para personalizar las prendas.
Más allá de la compra: la venta de ropa usada
La moda circular también incluye la venta de ropa propia a través de plataformas como Facebook Marketplace o en bazares comunitarios. Esta práctica no solo contribuye a mantener en uso la ropa, el calzado y los accesorios, sino que también fomenta una economía circular más amplia, donde el intercambio y la reutilización son la norma.
En definitiva, la adopción de la moda circular en El Salvador destaca un movimiento hacia un consumo más consciente y sostenible, donde la ropa de segunda mano no solo satisface necesidades económicas, sino que también ofrece una alternativa atractiva y responsable para quienes desean marcar la diferencia en su estilo de vida.