La relación entre el presidente Javier Milei y su antiguo referente económico, Domingo Cavallo, ha llegado a un punto de no retorno. Lo que comenzó como una sintonía ideológica durante la campaña electoral se transformó en una ruptura total que ya no se limita a los despachos, sino que se ha trasladado al terreno de la incomunicación digital.
El detonante del bloqueo de Milei a Cavallo
El quiebre se hizo público tras las recientes declaraciones del exministro en el canal de streaming Ahora Play. Cavallo, arquitecto de la convertibilidad en los años 90, reveló que el jefe de Estado decidió eliminarlo de sus contactos de WhatsApp y restringir su acceso en diversas redes sociales. “Me bloqueó totalmente”, sentenció el economista, dejando claro que el canal de consulta que alguna vez existió entre ambos hoy está sellado por una pared virtual.
Esta decisión del mandatario no es un gesto aislado. Responde a una serie de críticas técnicas que Cavallo viene formulando sobre el esquema cambiario actual. Mientras el Gobierno defiende la continuidad de ciertas restricciones para sanear el Banco Central, el exministro sostiene que la falta de una liberalización completa del mercado de capitales es lo que mantiene a la Argentina bajo la etiqueta de «mercado de frontera. Según su visión, la persistencia del cepo impide una caída drástica del riesgo país, un indicador clave para el regreso al financiamiento internacional.
La contraofensiva de Luis Caputo y el equipo económico
La reacción de la Casa Rosada no se hizo esperar y fue ejecutada con una dureza inusual. El actual ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó sus plataformas digitales para descalificar las sugerencias de su predecesor, recordándole su responsabilidad en crisis históricas. Caputo acusó a Cavallo de «hacer un culto de violar la propiedad privada», citando la implementación del corralito y el impuesto al cheque como manchas imborrables en su historial de gestión.
A esta defensa del rumbo oficial se sumó el viceministro José Luis Daza, quien tildó las observaciones de Cavallo como «falsas e innecesarias». Para el entorno de Milei, las críticas del exministro no nacen de un análisis técnico objetivo, sino de una supuesta frustración personal por no ver sus recetas aplicadas de manera literal en el programa vigente. Esta disputa expone una tensión interna sobre la velocidad de las reformas: mientras Cavallo exige una apertura inmediata para que el riesgo país «se desmorone», el Gobierno prioriza el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas por encima de los plazos de salida del cepo.
Divergencias técnicas sobre el dólar y el riesgo país
El eje del conflicto reside en cómo alcanzar la normalización financiera. Cavallo argumenta que la autoridad monetaria debería permitir el libre movimiento de capitales sin condicionar la estrategia al valor del tipo de cambio. Según su análisis, el ingreso y salida voluntaria de divisas generaría la confianza necesaria para renovar los vencimientos de deuda a tasas mucho más bajas que las actuales.
Sin embargo, el equipo de Milei considera que las recetas sugeridas por Cavallo en los primeros meses de gestión fueron «disparates» que hubieran puesto en riesgo la estabilidad lograda hasta ahora. El Gobierno insiste en que el equilibrio fiscal es la única ancla real y que no se cederá ante presiones externas o de antiguos aliados. Con el bloqueo digital confirmado, se cierra una etapa de asesoramiento informal y comienza una fase de confrontación abierta que redefine el mapa de apoyos técnicos de la administración libertaria.