El sorprendente descubrimiento de unas 400 kilos de monedas en el lecho de las Cataratas del Iguazú, desde el lado brasileño, ha captado la atención internacional. Este hallazgo fue posible gracias a la drástica reducción del caudal del río Iguazú, que permitió a los equipos del Parque Nacional Iguazú realizar un operativo de limpieza sin precedentes.
Un descenso de caudal que reveló más que un paisaje
El fenómeno natural que redujo el flujo del río Iguazú a unos 500 mil litros por segundo, muy por debajo de su promedio habitual de 1,5 millones, abrió una oportunidad única para inspeccionar y limpiar el fondo donde descienden las icónicas cataratas. Lo que se encontró allí fue un verdadero tesoro de monedas, acumuladas por la costumbre que tienen los turistas de arrojarlas al agua como parte de un ritual de buena suerte, pese a las prohibiciones existentes.
Impacto ambiental de las supersticiones turísticas
Durante la limpieza, el personal del parque retiró más de 400 kg de monedas, junto con otros residuos como botellas, tapas, plásticos, pilas y dispositivos electrónicos. Los responsables del operativo han advertido que los metales de las monedas se oxidan y liberan sustancias que alteran la calidad del agua, mientras que los animales acuáticos pueden confundir estos objetos con alimento, poniendo en riesgo su salud.
“Desafortunadamente, las personas vienen aquí y, en lugar de disfrutar del paisaje, caen en la superstición de que al arrojar una moneda y pedir un deseo, este se cumplirá. Esto causa un impacto ambiental bastante grave”, comentó un operario del parque, quien también participó en la recolección.
Un tesoro que será transformado en educación ambiental
La noticia del hallazgo fue difundida por los medios brasileños tras el operativo del 15 de abril. La empresa Urbia+Cataratas, encargada de la tarea, destacó la necesidad de realizar limpiezas periódicas debido a la práctica persistente de algunos visitantes. Las monedas, dañinas para la naturaleza y la conservación del patrimonio natural, serán clasificadas para definir su destino.
Las monedas que aún conserven condiciones de uso se destinarán a proyectos ambientales, con un enfoque especial en educación y plantación de árboles, en colaboración con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Esta iniciativa busca transformar un problema ambiental en una oportunidad educativa y de restauración ecológica.
Un llamado a la conciencia ambiental
A pesar del arraigo cultural de lanzar monedas al agua, esta práctica está explícitamente prohibida por las normativas del Parque Nacional Iguazú. La Ley de Parques Nacionales en Argentina establece restricciones claras sobre las actividades humanas en áreas protegidas, como la prohibición de arrojar residuos o dañar la fauna.
El reconocimiento de las cataratas como Patrimonio Natural Mundial refuerza la obligación de gestionar y preservar sosteniblemente estos ecosistemas. Las autoridades insisten en la importancia de fortalecer la educación ambiental y prevenir prácticas que comprometan la integridad del entorno. “Es maravilloso porque así se salvan los animalitos”, expresó una joven testigo del operativo.
La reciente limpieza no solo ha removido monedas y basura, sino que también ha puesto sobre la mesa la necesidad urgente de concientizar a los visitantes sobre el impacto de sus acciones en un tesoro natural tan preciado como las Cataratas del Iguazú.