Una reforma constitucional para un nuevo modelo económico
El 9 de mayo de 2026, en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, el presidente Rodrigo Paz anunció un ambicioso paquete de reformas destinadas a revitalizar la economía nacional. En un evento que congregó a diversas autoridades locales, empresarios, líderes sociales, gobernadores y alcaldes, Paz delineó su plan para abrir Bolivia a nuevas inversiones, buscando destrabar un modelo económico que, según sus palabras, se encuentra en crisis.
La administración de Paz ha puesto sobre la mesa la creación de una comisión abierta, llamada la Comisión de la Reforma de la Constitución. El objetivo principal de esta comisión es facilitar la participación de representantes de todos los sectores y regiones del país en la discusión de los cambios constitucionales necesarios para atraer capital extranjero y modernizar los sectores estratégicos.
Un paquete legislativo enfocado en sectores clave
El presidente Paz presentó diez proyectos de ley que serán enviados al Parlamento para su análisis. Estos proyectos se centran en áreas cruciales como hidrocarburos, electricidad, minería, y la economía verde, entre otros. El propósito es dinamizar la economía boliviana y modernizar su modelo productivo, creando un entorno legal y político favorable para la inversión extranjera.
En su discurso, Paz subrayó la importancia de explicar estas reformas desde las regiones y municipios, para evitar malentendidos sobre un posible ataque al Estado Plurinacional de Bolivia. Además, adelantó la presentación de una nueva ley electoral, una reforma judicial y una ley de seguridad nacional, todas orientadas a crear un marco más atractivo y seguro para la inversión.
Apoyo y críticas a la propuesta presidencial
Durante el evento, el expresidente Jorge Tuto Quiroga expresó su apoyo a la iniciativa de reforma constitucional, calificándola de urgente. Quiroga argumentó que las leyes actuales solo permiten la inversión extranjera de manera limitada, y señaló que la apertura del país a capitales internacionales requiere modificar la Constitución de 2009. Esta Carta Magna otorga al Estado la propiedad sobre los recursos naturales y el control de sectores como los hidrocarburos, la minería y la electricidad.
Quiroga también sugirió que el Gobierno estudie acuerdos de libre comercio con cláusulas de protección para las inversiones, con el fin de garantizar la seguridad jurídica necesaria para atraer capitales.
Propuesta de redistribución de competencias y recursos
En su intervención, Rodrigo Paz defendió un esquema de mayor autonomía para las gobernaciones y municipios, a través de una propuesta conocida como “50-50”. Esta iniciativa plantea redistribuir las competencias y recursos de manera equitativa entre el gobierno central y las regiones. Aunque áreas como educación y salud mantendrían una base nacional, los departamentos tendrían la libertad de adaptar hasta la mitad de las políticas a sus necesidades específicas.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, también presente en la reunión, detalló medidas para flexibilizar la gestión financiera de alcaldías y gobernaciones. Entre las acciones propuestas se incluyen la eliminación de autorizaciones centrales para cambios presupuestarios, la agilización automática de anticipos financieros y la implementación de la firma digital, con el objetivo de evitar traslados innecesarios de autoridades locales a la capital.
Revisión de la Ley de Autonomías
El Gobierno ha sugerido revisar los artículos 82 al 100 de la Ley de Autonomías, argumentando que actualmente restringen la libertad financiera y normativa de los gobiernos departamentales y municipales. La administración de Paz busca otorgar mayor flexibilidad financiera a estas entidades, lo que les permitiría gestionar sus recursos de manera más eficaz y adaptada a sus realidades locales.
Con estas reformas, el presidente Rodrigo Paz apuesta a un nuevo modelo económico que no solo reactive la economía boliviana, sino que también modernice sus estructuras productivas y atraiga inversiones extranjeras vitales para el desarrollo del país.