La espera se hacía eterna en los grupos de mensajería de las familias de Minas, donde cada mañana desde el pasado 7 de abril arrancaba con la misma pregunta sin respuesta clara. Pero este martes por la noche, el tono de los mensajes cambió drásticamente. Tras un mes y medio de angustia, burocracia judicial y un desarraigo forzado del otro lado de la cordillera, la Justicia de Chile firmó la liberación de Sebastián Gutiérrez y Gabriel Massa, los dos choferes uruguayos que habían quedado atrapados en una causa penal por un arma encontrada en el ómnibus que conducían.
Los trabajadores, conocidos en el departamento de Lavalleja por sus años de servicio en las rutas, habían viajado a Santiago con el objetivo de trasladar a un grupo de fanáticos tricolores que iban a alentar a Nacional frente a Coquimbo Unido por la Copa Libertadores. Lo que debía ser un viaje de trabajo estándar terminó en una odisea de cuarenta y cinco días.
Un hallazgo en la cabina y el corte de ruta para los conductores
El problema comenzó durante una inspección de rutina de Carabineros en los accesos al partido. Al revisar a fondo la unidad de la empresa Dimatur, los agentes chilenos encontraron un arma de fuego escondida en la zona de la cabina. El protocolo de seguridad trasandino, estricto ante el ingreso de barras bravas extranjeras, se activó de inmediato: los hinchas pudieron volver a Uruguay días después en otro coche contratado, pero los dos operarios quedaron bajo custodia policial.
«Ellos no tenían nada que ver, cualquiera que los conozca en Minas sabe la clase de personas que son», repetían sus vecinos en las redes sociales mientras se viralizaba la noticia de la detención. Pasaron las primeras noches en una celda húmeda de una comisaría local y, tras las gestiones iniciales de la defensa, lograron el beneficio de esperar el cierre del caso alojados en un hotel, aunque con la prohibición absoluta de salir de territorio chileno.
Durante estas semanas, la rutina de Gutiérrez y Massa se redujo a los llamados diarios a sus familias en Uruguay y a las reuniones con el cuerpo de abogados que contrató la propia empresa de transporte para demostrar que los choferes eran ajenos al objeto incautado, el cual presumiblemente pertenecía a alguno de los pasajeros del contingente.
El retorno a Minas y el alivio de una comunidad
La definición judicial llegó finalmente este martes por la tarde. En una audiencia clave ante la fiscalía chilena, los representantes legales lograron que se levantara la medida de arraigo nacional que pesaba sobre los minuanos. Con el pasaporte sellado y la libertad de acción recuperada, los transportistas ya tienen pasaje de regreso confirmado para el próximo lunes 25 de mayo, día en que pisarán suelo uruguayo.
El respaldo patronal fue un factor decisivo para que la situación no pasara a mayores. Desde el primer día del incidente, la firma Dimatur asumió la totalidad de los costos económicos derivados del hospedaje, los viáticos de alimentación en Santiago y los honorarios del buffet de abogados chilenos que destrabó el expediente.
En los boliches del centro de Minas y en las terminales de ómnibus del interior, la resolución del caso se recibió con un alivio unánime. Los vecinos ya preparan un recibimiento íntimo para el próximo lunes, cerrando un capítulo que expuso de la peor manera los riesgos inesperados a los que se enfrentan los trabajadores del transporte cuando quedan en medio de los traslados de las parcialidades del fútbol rioplatense.