La crisis en el Pereira Rossell alcanzó un punto de quiebre institucional tras la dimisión de Andrés García Bayce, quien lideró el Departamento de Imagenología durante los últimos seis años. La salida del jerarca, motivada por discrepancias profundas con la administración de Gustavo Giachetto, deja al descubierto una red de tensiones internas que afectan la operatividad del centro hospitalario más importante de ASSE.
El conflicto se originó tras el deterioro del servicio de diagnóstico por imágenes, marcado por la inactividad de un resonador que lleva dos meses fuera de servicio. Mientras la dirección atribuye la parálisis a fallas de gestión del departamento técnico, desde el entorno de García Bayce se sostiene que el problema es de índole eléctrica y de falta de especialistas en anestesia pediátrica.
Crisis en el Pereira Rossell: el polémico acuerdo con el Cudim
La fractura definitiva se produjo cuando la dirección avanzó unilateralmente en un convenio con el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (Cudim) para gestionar el resonador del hospital. El plan establecía que personal externo operaría el equipo en franjas horarias extendidas, incluyendo fines de semana, una medida que García Bayce consideró inviable desde el punto de vista de la articulación asistencial.
Tras manifestar su desacuerdo por «principios» y ética profesional, el hasta entonces jefe técnico ratificó su alejamiento del cargo. La noticia generó un fuerte impacto en la interna médica, ya que el especialista es una figura de referencia internacional, ocupando la presidencia de la Sociedad Latinoamericana de Radiología Pediátrica y siendo docente grado 4 de la Udelar.

Consecuencias asistenciales y docentes en ASSE
La inactividad del resonador ha provocado un cuello de botella crítico, con una lista de espera que supera los 400 estudios diagnósticos. Actualmente, los pacientes pediátricos deben ser derivados a instituciones externas como el Hospital de Clínicas para acceder a exámenes que deberían resolverse de forma interna.
Además del retraso en la atención, existe una creciente preocupación por el impacto en la formación académica. La «superposición» de personal y el funcionamiento fragmentado con el Cudim generan incertidumbre sobre cómo se mantendrá la calidad de la enseñanza en la clínica de Imagenología Pediátrica que también dirige García Bayce.
Un historial de fugas en la dirección de Giachetto
Este episodio no es un hecho aislado en la actual gestión del Centro Hospitalario Pereira Rossell. A finales del año pasado, Virginia Longo renunció a la dirección del hospital pediátrico por motivos similares. Previamente, destacados docentes como Walter Pérez y Javier Prego declinaron asumir cargos directivos apenas se confirmó que Giachetto estaría al frente del complejo asistencial.
La disconformidad también alcanza a la subdirección actual, donde actores internos señalan deficiencias en la coordinación de suplencias médicas. La acumulación de renuncias en puestos clave de decisión sugiere una crisis de gobernanza que trasciende lo técnico y se instala en el modelo de gestión política de la salud pública uruguaya.