Por la Redacción de Uruguay al día
Investigación original: Patricia Martín (Programa «Todo se sabe» de Ignacio Álvarez)
El parricidio de Carlos Martínez, acribillado de 15 balazos por su hijo Moisés en el barrio El Monarca, se presentó ante la sociedad como un acto de «justicia poética». Sin embargo, la investigación periodística de Patricia Martín para el programa de Ignacio Álvarez, «Todo se sabe», ha desmantelado el relato unívoco de las hermanas del agresor, revelando una trama donde las adicciones, el interés económico y las contradicciones fácticas pintan un escenario mucho más oscuro y complejo.
I. El génesis de la sospecha: ¿Un relato construido?
La investigación de «Todo se sabe« comenzó tras notar inconsistencias entre el testimonio de Elena (expareja de la víctima) y el discurso mediático de Sara Martínez, hermana de Moisés. Mientras Sara recorría programas de televisión con un discurso técnico y cargado de terminología de educación social, la realidad puertas adentro de la familia Martínez sugería una dinámica diferente.
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El miedo al silencio: Patricia Martín recabó testimonios de más de 20 personas, muchas de las cuales hablaron bajo estricto anonimato por temor a represalias de Moisés y su entorno.
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La cronología del horror: Según la investigación de Ignacio Álvarez, el cuerpo de Carlos fue hallado el 27 de mayo de 2025, pero la muerte habría ocurrido el día 25.
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El «desayuno» de los abusos: Mientras la defensa alega que Moisés se enteró de los abusos de su padre tres días antes del crimen, testimonios vecinales en El Monarca aseguran que Moisés le gritaba «violador, te voy a matar» a su padre desde hacía años cada vez que discutían por dinero para droga.
II. Pando y Paysandú: El rastro del arma y la violencia previa
La investigación de «Todo se sabe» se trasladó hasta Queguayar, un pequeño pueblo de 80 habitantes en Paysandú. Allí, Moisés y su hermano Joel son recordados por tener al pueblo «en vilo» durante sus visitas a su madre, Mercedes.
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Vandalismo en la escuela: En julio de 2024, la escuela local de Queguayar fue vandalizada y robada; los vecinos apuntan directamente a los hermanos Martínez, quienes se encontraban en la zona.
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El rifle desaparecido: En un robo simultáneo a un vecino en Paysandú, desapareció un rifle calibre 22 con cargador de 15 balas.
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Coincidencia balística: La pericia científica del cuerpo de Carlos Martínez confirmó que fue asesinado con un rifle calibre 22 de 15 tiros, la misma configuración del arma robada en el pueblo de su madre.
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Confesión forense: Ante el Instituto Técnico Forense, Moisés admitió que «consiguió el arma por ahí» y que fue armado a la casa de su padre, contradiciendo versiones que indicaban que el arma era de la víctima.
III. La «doble cara» de Ana: Entre el amor y la denuncia
Uno de los puntos más críticos del informe de Patricia Martín es la relación de Ana, la hijastra de Carlos, con la víctima. Aunque hoy se presenta como una víctima de «niñez rota», las pruebas presentadas en «Todo se sabe» muestran otra faceta:
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Chats reveladores: Días después del asesinato, Ana le escribía a la expareja de Carlos diciendo: «Yo supe sanar, supe perdonarlo y me quedo con su última versión».
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Abuelo presente: Vecinos del complejo CH8 aseguran que Carlos cuidaba a los hijos de Ana, los llevaba al fútbol y esperaba a Ana en la parada del ómnibus por las noches para protegerla.
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Cambio de discurso: La investigación cuestiona cómo Ana pasó de «culparse por no compartir más tiempo con él» a unirse al relato de odio absoluto tras la muerte de su padrastro.
IV. El móvil económico: «Liquidando» al padre
La investigación de Ignacio Álvarez pone bajo la lupa qué sucedió con los bienes de Carlos Martínez mientras su cuerpo aún estaba caliente.
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Venta de herramientas: Vecinos denuncian que el mismo sábado (posible día del crimen), Moisés y Joel ya estaban vendiendo las herramientas de construcción de su padre en el barrio.
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El aguinaldo de la víctima: Según testimonios vecinales, Ana habría cobrado el aguinaldo de Carlos Martínez poco después del asesinato.
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Venta exprés de la casa: La vivienda de Carlos fue vendida rápidamente por 350.000 pesos, dinero que se habría utilizado para costear la defensa legal de Moisés.
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La casa revuelta: Las imágenes policiales obtenidas por «Todo se sabe» muestran la casa de Carlos totalmente desordenada, lo que sugiere que el asesino buscó dinero u objetos de valor antes de huir.
V. La sombra de las ONGs y el «Libreto» mediático
Ignacio Álvarez y su equipo analizaron la terminología utilizada por Sara Martínez, sugiriendo una posible influencia de organizaciones como la ONG El Paso, dirigida por Andrea Tuana.
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El rol de Andrea Tuana: La referente de la ONG ha sido vista acompañando a las hermanas de Moisés en diversas instancias.
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Antecedentes polémicos: El programa presentó un audio de una declaración judicial donde una mujer acusa a Tuana de sugerirle inventar tocamientos hacia su hija para perjudicar a un denunciado en el marco de la Operación Océano.
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Militancia vs. Realidad: El informe cuestiona si el discurso de Sara es un sentimiento genuino o un «libreto» diseñado para obtener beneficios judiciales y políticos, dada la formación en educación social de la joven.
VI. La impunidad en el CH8: El presente de Moisés
Actualmente, Moisés Martínez cumple arresto domiciliario con tobillera en el complejo CH8. A pesar de haber confesado matar a su padre de 15 tiros, la jueza le otorgó este beneficio para que fuera un «padre presente».
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Conducta en el complejo: Vecinos aseguran que Moisés no está con sus hijos, sino que se dedica a consumir drogas en las áreas comunes del complejo.
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El video del delivery: «Todo se sabe» emitió imágenes de Moisés recibiendo paquetes sospechosos a través de las rejas del complejo, en lo que vecinos identifican como transacciones de estupefacientes.
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Desafío a la autoridad: En fotos de redes sociales, Moisés posa desafiante con su tobillera electrónica, una imagen que dista mucho del arrepentimiento mostrado ante la jueza.
La investigación de Patricia Martín para «Todo se sabe» no busca exculpar a Carlos Martínez de su pasado como abusador confeso, sino arrojar luz sobre un sistema que, según el informe, compró un relato incompleto. Cuando la justicia y la opinión pública ignoran las deudas de droga, los robos y la premeditación, el concepto de «justicia» corre el riesgo de convertirse en impunidad encubierta por la militancia.