El Ministerio de Defensa Nacional atraviesa un proceso de revisión profunda tras la aparición de múltiples expedientes que cuestionan la eficiencia y legalidad de diversas contrataciones realizadas entre 2020 y 2025. Lo que inicialmente se presentó como un plan de modernización de las Fuerzas Armadas, ha derivado en una serie de investigaciones que involucran desde el aprovisionamiento básico de víveres hasta la adquisición de activos de alta tecnología.
Durante la administración de Javier García, la cartera acumuló situaciones que hoy son objeto de análisis en el ámbito de la Fiscalía de Delitos Económicos y la Auditoría General de la Nación (AGN). Estos hechos, que abarcan fallas en la supervisión de proveedores y contratos con empresas insolventes, han generado un debate sobre los mecanismos de control interno y la transparencia en la ejecución presupuestaria del Estado uruguayo.
La gestión del Ministerio de Defensa Nacional ante compras fallidas
Uno de los puntos más críticos señalados por las auditorías fue la compra de dos buques patrulleros oceánicos (OPV) al astillero español Cardama. El acuerdo, valorado en unos 90 millones de dólares, sufrió un revés histórico cuando el nuevo gobierno detectó que la empresa garante carecía de existencia real y la construcción presentaba retrasos insalvables. Uruguay ya había desembolsado 30 millones de dólares antes de rescindir el contrato y presentar una denuncia penal por presunta estafa.
Este no fue el único episodio de fragilidad logística. La adquisición de aeronaves Hércules C-130H a España, fabricadas en la década del 70, también generó controversia. Aunque se prometieron décadas de operatividad, una de las unidades permaneció casi dos años en mantenimiento en Portugal, obligando al país a contratar fletes privados para sostener la logística antártica. Estos sobrecostos operativos han sido un foco de críticas constantes en las interpelaciones parlamentarias, donde se cuestionó la relación costo-beneficio de invertir en material con obsolescencia técnica.
Irregularidades en suministros y compensaciones
Más allá de las grandes inversiones, el Ministerio de Defensa Nacional enfrentó anomalías en el manejo cotidiano de recursos. Auditorías en el Servicio de Aprovisionamiento de la Armada detectaron el pago de casi 35.000 kilos de carne que nunca ingresaron a los depósitos estatales, estimando un perjuicio millonario. A esto se sumaron prácticas licitatorias irregulares en el rubro de frutas y verduras, donde se detectaron patrones de precios inconsistentes que violaban los pliegos de adjudicación.
En el ámbito de la sanidad y beneficios sociales, la AGN reportó la venta de medicamentos en cantinas militares sin la habilitación correspondiente del Ministerio de Salud Pública durante gran parte del período. Asimismo, se detectaron sobreprecios en comparación con los valores de mercado y una alarmante falta de control en los inventarios, lo que aumentó el riesgo de desvíos de fondos públicos hacia fines no autorizados.
El rol de empresas privadas y la ética institucional
El panorama se complejizó con la aparición de firmas como Vertical Skies en los procesos licitatorios del ministerio. La vinculación de esta empresa con investigaciones por presunto espionaje a senadores opositores llevó a la suspensión de sus contratos de suministros tácticos. Este caso expuso la necesidad de filtros más rigurosos al momento de contratar con proveedores vinculados a personal retirado de las fuerzas, con el fin de evitar conflictos de interés.
Finalmente, las investigaciones administrativas en áreas como Material Naval y la Comisión Técnica de la Armada (COTEC) revelaron un manejo discrecional de compensaciones salariales y viáticos sin respaldo. Las sanciones impuestas a altos oficiales confirmaron la existencia de pagos indebidos a funcionarios que no cumplían con las tareas habilitantes, lo que refleja una debilidad estructural en los sistemas de auditoría interna de la fuerza naval que el Ministerio de Defensa Nacional deberá corregir para garantizar la probidad en el uso de los dineros públicos.