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Rescate en José Ignacio: lo que prometía ser una despedida de año idílica en las exclusivas costas de Maldonado estuvo a punto de convertirse en el luto de todo el ambiente futbolístico rioplatense. El exentrenador de River Plate, Martín Demichelis, se vio envuelto en una situación límite junto a sus tres hijos —Bastian, Lola y Emma— y una sobrina, cuando decidieron adentrarse en las aguas de la playa de Laguna Escondida. En un descuido que pudo ser fatal, la familia subestimó la bravura del Atlántico en un punto geográfico donde la cartelería advierte explícitamente sobre la prohibición de bañarse debido a las peligrosas corrientes de retorno.
El incidente, que se mantuvo bajo reserva durante varios días, salió a la luz tras la viralización de imágenes que muestran el preciso instante del auxilio. Según los reportes iniciales, el grupo ingresó al agua confiando en una superficie aparentemente mansa y apacible, típica de los días de intenso calor en el este uruguayo. Sin embargo, la geografía submarina de esa zona genera «ollas» y canales de succión que, en cuestión de segundos, desplazaron a los bañistas hacia mar adentro, haciendo imposible el regreso por medios propios. El rescate en José Ignacio se volvió entonces la única esperanza para el técnico y sus pequeños.
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La intervención providencial de los guardavidas
La fortuna jugó un papel determinante en el rescate en José Ignacio. Siendo la tarde del 31 de diciembre, los puestos oficiales de vigilancia ya habían finalizado su turno por el feriado de fin de año. No obstante, dos guardavidas de la zona se encontraban cerca practicando surf de manera recreativa. Al notar las señas de desesperación y la dificultad de los Demichelis para hacer pie, estos profesionales no dudaron en abandonar sus tablas para lanzarse al auxilio de los menores y del propio director técnico, quienes ya daban señales de agotamiento físico por la lucha contra la corriente.
Testigos presenciales relataron que la angustia en la arena era total. La playa de Laguna Escondida carece de servicio de vigilancia permanente precisamente por su peligrosidad, un reclamo que los vecinos y turistas habituales vienen sosteniendo ante las autoridades municipales. Durante el rescate en José Ignacio, se pudo observar cómo los rescatistas debieron extremar esfuerzos para asegurar primero a los niños, quienes eran los más vulnerables ante el avance del oleaje. Finalmente, la pericia de los surfistas-guardavidas permitió que todos llegaran a la orilla sanos y salvos, aunque con un estado de shock evidente.
Críticas a la imprudencia en zonas prohibidas
Una vez que la información tomó estado público, el debate sobre la responsabilidad civil no tardó en encenderse. En diversos paneles de televisión se cuestionó duramente la actitud de Demichelis por ignorar las señales de advertencia en un balneario conocido por su peligrosidad. «Hay que ser muy salame para meterse donde hay carteles que dicen que está prohibido», sentenciaron algunos analistas, poniendo el foco en el riesgo innecesario al que fueron expuestos los hijos que el DT tiene en común con la modelo Evangelina Anderson.
El rescate en José Ignacio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de respetar las normativas de seguridad en los balnearios de Maldonado y Rocha. Muchas veces, la transparencia del agua y el sol radiante engañan al turista, que desconoce la fuerza de las corrientes que operan bajo la superficie. Para la familia Demichelis, este episodio quedará marcado como el «milagro de fin de año», una experiencia que subraya que el mar, incluso en el rincón más exclusivo de Punta del Este, no perdona las distracciones ni la subestimación de sus reglas.
Las secuelas de un susto internacional
Mientras Evangelina Anderson se encontraba a la distancia, la noticia del rescate en José Ignacio generó un cimbronazo en el entorno familiar. La posibilidad de una tragedia múltiple en una fecha tan significativa como el cierre de año activó todas las alarmas sobre la seguridad de los menores durante sus estadías veraniegas. Los profesionales que participaron en la reanimación y apoyo tras la salida del agua insistieron en que solo unos pocos minutos más de exposición en ese canal de succión hubieran tenido un desenlace irreversible.
Hoy, con la familia ya instalada nuevamente en sus rutinas, el video del incidente sirve como una advertencia visual para los miles de argentinos y uruguayos que eligen José Ignacio para sus vacaciones. La labor de los guardavidas, incluso fuera de sus horarios de franco, vuelve a ser la gran salvadora de vidas en una temporada que viene siendo particularmente agitada en términos de intervenciones acuáticas. La imprudencia, por más famosa que sea la figura que la cometa, sigue encontrando en el mar uruguayo un límite que puede ser mortal.
¿Es suficiente la señalización actual en nuestras playas o hace falta una fiscalización más rigurosa para evitar que deportistas y turistas ignoren las prohibiciones de baño que derivan en estos rescates?