Inicio Política«Marcelo Abdala aseguró que el pueblo uruguayo era amigo de la revolución»

«Marcelo Abdala aseguró que el pueblo uruguayo era amigo de la revolución»

Un archivo que quema: Marcelo Abdala y su visita a Venezuela en 2017. El dirigente del PIT-CNT afirmó que Uruguay apoyaba la Revolución Bolivariana.

por Federica ContiFederica Conti
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Marcelo Abdala protagonizó en el año 2017 uno de los episodios más polémicos de la historia reciente del sindicalismo uruguayo, cuando decidió viajar a Caracas para estrecharle la mano a Nicolás Maduro en un momento de quiebre institucional. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo y la reciente detención del líder chavista en este 2026, aquel archivo recobra una vigencia inusitada para entender las lealtades ideológicas de la central obrera. En aquel entonces, mientras el Gobierno de Tabaré Vázquez y el propio Frente Amplio condenaban el golpe a la Asamblea Legislativa, el dirigente metalúrgico no dudó en cruzar el continente para sentarse en la televisión oficialista venezolana y asegurar que Uruguay entero estaba detrás de la Revolución Bolivariana.

Invitado por la central de trabajadores venezolana, Marcelo Abdala aterrizó en Caracas con una misión clara: demostrar que la Revolución Bolivariana no estaba sola. Lejos de mantener una postura de cautela frente a la crisis institucional que denunciaba su propio gobierno en Montevideo, el dirigente metalúrgico se sentó en el programa de televisión de Nicolás Maduro. Allí, frente a las cámaras y para todo el continente, ofreció un respaldo que generó un terremoto interno en la central obrera uruguaya.

El regalo de Marcelo Abdala a Nicolás Maduro

En un gesto que hoy, con la detención de Maduro en 2026, cobra una dimensión casi surrealista, Marcelo Abdala le obsequió al mandatario un libro sobre la historia del gremio metalúrgico titulado “Así se forjó la historia”. Pero no fue solo el regalo lo que dolió en la interna sindical, sino sus palabras. Abdala afirmó sin pestañear que el movimiento obrero y el pueblo uruguayo eran solidarios, cálidos y amigos de la Revolución. No hay ninguna vacilación en ese sentido», sentenció, borrando de un plumazo la diversidad de opiniones que existe dentro de la clase trabajadora uruguaya.

Para Marcelo Abdala, lo que los medios internacionales mostraban como una Venezuela en llamas era pura ficción. El dirigente sostuvo que la realidad no tenía nada que ver con lo que se veía en los informativos y que la disolución del Parlamento era, en realidad, un «desacato» de los legisladores. Esta visión, alineada totalmente con el relato oficialista caraqueño, lo puso en una posición de choque directo con la política exterior del Uruguay de aquel entonces, que intentaba desesperadamente buscar una salida democrática a la crisis.

Una postura que molestó al Gobierno y al Frente Amplio

Al regresar a Montevideo, Marcelo Abdala tuvo que dar explicaciones. En una entrevista con El Espectador, reconoció que la resolución del Gobierno de Tabaré Vázquez y del Frente Amplio de rechazar el golpe institucional le había caído «mal. Era un momento complejo: por un lado, la diplomacia uruguaya intentaba mantener la institucionalidad en la región; por el otro, uno de los líderes más visibles del PIT-CNT se abrazaba con quien estaba rompiendo las reglas del juego democrático en el Caribe.

La polémica no tardó en estallar dentro de la propia central sindical. Muchos sectores se preguntaron quién había mandado a Marcelo Abdala a hablar en nombre de todos los uruguayos. El dirigente, fiel a su estilo combativo, insistió en que su viaje respondía a una «contraofensiva del imperialismo» y de la derecha en todo el continente. Sin embargo, el costo político fue alto: el PIT-CNT quedó pegado a una figura que, con el correr de los años, terminaría siendo procesada por narcoterrorismo en Estados Unidos.

El archivo que hoy interpela a Marcelo Abdala

Mirando hacia atrás, aquel viaje de 2017 se convirtió en una de las mochilas más pesadas para la carrera de Marcelo Abdala. En un Uruguay que siempre ha hecho del respeto a las leyes su bandera, ver a un líder sindical justificar el cierre de un Parlamento extranjero fue un trago amargo. Aquella defensa cerrada de lo que Abdala llamaba «patria de Artigas solidaria» chocó de frente con los informes de derechos humanos que, poco tiempo después, empezarían a inundar las oficinas de la ONU.

Hoy, con la perspectiva que dan los años y los hechos consumados en Nueva York, las palabras de Marcelo Abdala resuenan como el eco de una época de extremas lealtades ideológicas que ignoraban la realidad de los hechos. La historia se encargó de poner a cada uno en su lugar, pero el registro de aquel programa de televisión sigue ahí, recordándonos que, a veces, la solidaridad mal entendida puede terminar validando lo indefendible. El archivo no perdona, y el viaje de Abdala a Caracas es la prueba viviente de ello.

¿Cómo explicaría hoy Marcelo Abdala aquel apoyo incondicional a un régimen que terminó de la manera que todos conocemos en este 2026?

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