En una disertación ante el empresariado y analistas de la región en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, trazó un detallado diagnóstico sobre el rumbo económico de Uruguay, los desafíos estructurales a largo plazo y las reformas pendientes para elevar el crecimiento potencial del país. Durante su intervención en la conferencia de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el titular de la cartera anunció que el Banco Central del Uruguay (BCU) trabaja en una futura rebaja de la meta de inflación, actualmente fijada en el 4,5%.
«Estamos trabajando con el horizonte de consolidar la meta de inflación del 4,5% y próximos a hacer una revisión de esa meta un poco más abajo», afirmó Oddone, quien precisó que si bien se aguarda que se despeje la incertidumbre internacional en la formación de precios, existe una «vocación firme de ir a la baja con este objetivo». El ministro valoró además que el BCU no intervenga en el mercado de cambio spot desde 2021, lo que ha permitido anclar las expectativas sin introducir ruidos en la política monetaria.
Infraestructura digital, estabilidad y el azote de la pobreza infantil
En relación a la atracción de capitales y la matriz productiva, Oddone reveló que el gobierno uruguayo atraviesa un “aluvión” de negociaciones y la firma de memorandos de entendimiento para la construcción de centros de datos (data centers) e inversiones intensivas en energías limpias. Según el jerarca, las garantías institucionales del país, la estabilidad climática y la ausencia de riesgo sísmico posicionan a Uruguay como un nodo estratégico en servicios globales, lo que exige adecuar la demanda y distribución de la red eléctrica nacional.
Sin embargo, el ministro fue categórico al señalar que la estabilidad macroeconómica es «una condición necesaria, pero no suficiente», y puso la lupa sobre el magro crecimiento promedio del 1,2% anual en la última década y las graves brechas sociales que persisten en el territorio nacional.
En un pasaje de fuerte impacto político y social, el jerarca fustigó la inequidad que afecta a los sectores más vulnerables: «Nuestros niveles de pobreza infantil son impresentables. Y subrayo la palabra impresentables», aseveró, recordando que el 25% de los menores de seis años vive bajo la línea de pobreza y que por cada adulto mayor en esa situación hay diez niños pobres. «Para el nivel de desarrollo y de PIB del país, esto es absolutamente intolerable», concluyó.
Al cierre de su exposición, el ministro enumeró los cinco grandes vectores que condicionan la economía uruguaya: el cambio climático, la transición demográfica avanzada, la disrupción tecnológica en el empleo, la presión sobre las tasas de interés internacionales impulsada por la inteligencia artificial y las tendencias de desglobalización comercial.





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