Las elecciones de medio término en Estados Unidos concluyeron con una aplastante victoria del Partido Demócrata, que logró arrebatarle al Partido Republicano las mayorías tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El resultado representa un duro revés para la segunda presidencia de Donald Trump para los últimos dos años de su mandato, en una jornada donde los votantes rechazaron a los candidatos oficialistas en bastiones tradicionalmente conservadores e incluso en estados como Texas.
El impacto político de los comicios se sintió de inmediato en Washington. Mientras se confirmaban las proyecciones que otorgan el control legislativo a la oposición, se anunció que el actual presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, no buscará la reelección al frente de la cámara baja. Con el cambio de mayoría, el líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, se encamina a convertirse en el nuevo presidente del cuerpo legislativo.
Aislamiento en la Casa Blanca y reacción en los mercados
Durante la noche del escrutinio, el mandatario se refugió en su residencia privada de la Casa Blanca, desde donde siguió las transmisiones televisivas sin agenda pública programada para la jornada del miércoles. En sus primeras declaraciones a medios estadounidenses, Trump intentó desvincularse del resultado atribuyendo las derrotas a los propios candidatos republicanos, al tiempo que advirtió en sus redes sociales que recurrirá al uso del veto presidencial frente a las iniciativas parlamentarias de la nueva mayoría. Por su parte, la comunicación oficial de la Casa Blanca reaccionó con publicaciones remarcando que el presidente se mantiene en el cargo.
El vuelco electoral estuvo impulsado por un avance significativo de los candidatos demócratas en sectores clave del electorado, destacándose un masivo respaldo entre los votantes jóvenes, la población hispana y los votantes negros, quienes se distanciaron del oficialismo en comparación con los comicios presidenciales previos. A nivel internacional, la perspectiva de una parálisis legislativa o de investigaciones parlamentarias sobre la administración republicana repercutió en los mercados financieros, provocando caídas en los principales índices bursátiles de Asia y una depreciación del dólar frente a otras divisas





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