El 51% de las personas con síntomas respiratorios persistentes no consultan al médico
El doctor Juan Marco Figueira Gonçalves, miembro del Comité Científico del Año de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) de la Vía Aérea, informó que el 51% de las personas que presentan síntomas respiratorios persistentes no acuden a consultar con un profesional sanitario. En este sentido, destacó la importancia de no esperar a que los síntomas se vuelvan intensos para buscar atención médica.
Reconocer cambios en la respiración y buscar atención temprana
El especialista subrayó que, independientemente de si existe un diagnóstico previo o no, experimentar una respiración peor de lo habitual, toser con frecuencia o reducir progresivamente la actividad física no son signos normales. Reconocer estos cambios y acudir a tiempo puede facilitar un diagnóstico precoz, prevenir que una enfermedad respiratoria pase desapercibida y evitar su progresión. Además, esto contribuye a mejorar el seguimiento clínico y la calidad de vida de los pacientes.
Importancia de no normalizar los síntomas respiratorios
Figueira Gonçalves insistió en que no se debe normalizar la presencia de tos, expectoración, ruidos respiratorios como pitidos o sibilancias, ni la sensación de falta de aire (disnea), ya que estos signos pueden enmascarar enfermedades como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias. Muchas personas adaptan su actividad diaria y evitan ciertas tareas, sin percibir que están perdiendo capacidad respiratoria.
En el caso del asma, los pacientes pueden acostumbrarse a episodios donde presentan tos, pitidos, opresión en el pecho o dificultad para respirar, especialmente si estos síntomas son intermitentes o se presentan en situaciones específicas como durante el ejercicio, en ambientes fríos, tras infecciones respiratorias o por exposición a ciertos factores ambientales. Respecto a la EPOC, numerosos fumadores consideran normal toser y expectorar tras años de consumo de tabaco, interpretando la tos del fumador como una consecuencia inevitable del tabaquismo.
Reducir la actividad física y reconocer los síntomas en enfermedades respiratorias
El doctor explicó que la disnea, o dificultad para respirar, también suele ser normalizada por muchas personas, quienes reducen progresivamente su actividad física para evitar la sensación de falta de aire. Esto lleva a atribuir la limitación a factores como la edad, el tabaquismo o el estado físico, lo que dificulta la detección del deterioro respiratorio.
Asimismo, las bronquiectasias, la tos crónica, la producción constante de esputo y las infecciones recurrentes pueden considerarse parte de la vida cotidiana. La necesidad repetida de antibióticos puede también ser vista como algo normal, dificultando la identificación de una enfermedad de base que requiera evaluación y seguimiento. Además, exposiciones ambientales y laborales a humo, polvo, contaminación o sustancias químicas pueden agravar o favorecer la aparición de estos trastornos respiratorios.
Figueira Gonçalves recordó que en España, cerca de tres de cada cuatro personas con EPOC desconocen que padecen la enfermedad. Aunque las cifras de infradiagnóstico del asma varían, en el caso de las bronquiectasias, datos recientes de SEPAR indican un retraso diagnóstico promedio de 6,2 años en el país. Este retraso no depende únicamente del paciente, sino también de aspectos relacionados con la atención sanitaria.
El especialista afirmó que normalizar los síntomas genera un círculo que retrasa el diagnóstico: los pacientes se habitúan a los signos, dejan de considerarlos anormales, no consultan y, en consecuencia, el diagnóstico se demora. Para romper este ciclo, es fundamental que los pacientes aprendan a reconocer los cambios en su salud respiratoria y que los profesionales sanitarios pregunten activamente sobre estos síntomas.





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