Economía de Argentina

Trece años después, promesas de inversión, fondos de Brasil y una deuda pendiente en Mariel

La Zona Especial de Desarrollo Mariel busca reactivarse con una feria comercial, enfrentando deudas con Brasil y desafíos económicos y políticos.

Trece años después, promesas de inversión, fondos de Brasil y una deuda pendiente en Mariel
La feria comercial en La Habana busca atraer inversiones para la Zona Especial de Desarrollo Mariel, enfrentando deudas y desafíos económicos.

La reactivación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel tras más de una década

Luego de 13 años desde su inauguración, la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) vuelve a centrar la atención del sector empresarial en Cuba. Este 2 y 3 de noviembre, en el Complejo Histórico Militar Morro-Cabaña de La Habana, se realizará una feria comercial que busca atraer nuevos inversionistas y promover oportunidades de negocio en un enclave cuya historia refleja inversiones millonarias, cuestionamientos sobre su rentabilidad y una deuda pendiente con Brasil.

El evento contará con la participación de más de 55 operadores de la zona y aproximadamente 200 expositores, según informaron sus organizadores. Sin embargo, las cifras oficiales y antecedentes históricos generan dudas sobre la efectividad del proyecto en transformar a Cuba en un centro industrial y logístico del Caribe.

Vínculos entre el puerto del Mariel y el control de GAESA

El economista cubano Juan Antonio Blanco sostiene que la historia del puerto del Mariel está estrechamente relacionada con el crecimiento y consolidación del poder económico de GAESA, conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas. Blanco afirma que «la historia de ese puerto es casi la historia de GAESA», resaltando que el proyecto coincidió con la etapa en que Raúl Castro entregó mayores poderes a Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, entonces a la cabeza del conglomerado militar.

Inicios y financiamiento del proyecto durante los gobiernos de Lula y Rousseff

El desarrollo del Mariel tiene sus raíces en el gobierno del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuando Brasil y Cuba fortalecieron sus relaciones económicas y firmaron acuerdos para financiar obras de infraestructura en la isla. En 2008, ambos países suscribieron un protocolo de cooperación que incluía líneas de crédito para proyectos cubanos, destacándose la modernización del puerto del Mariel, realizada por la constructora brasileña Odebrecht.

El 27 de enero de 2014, Raúl Castro y la entonces presidenta brasileña Dilma Rousseff inauguraron oficialmente la primera fase de la terminal de contenedores del puerto, situada a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana. La infraestructura fue diseñada para recibir buques de gran calado, facilitar operaciones de comercio exterior y aprovechar la expansión del Canal de Panamá. La capacidad inicial prevista era de 800,000 TEU, con potencial de expansión hasta tres millones, y una intención clara de convertir el puerto en una plataforma logística regional capaz de competir con otros puertos del Caribe.

Controversias y problemas de financiamiento

El financiamiento brasileño que apoyó la modernización del puerto, otorgado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), generó controversia. Según datos del propio banco y publicados en 2022 por el proyecto Comprova, los desembolsos efectivos para el puerto del Mariel alcanzaron los 641,2 millones de dólares, de los aproximadamente 682 millones originalmente anunciados y con un costo total que superó esa cifra. La construcción y expansión fueron realizadas principalmente por Odebrecht, involucrada en un amplio escándalo internacional de corrupción que afectó a varios gobiernos latinoamericanos.

Estos créditos fueron revisados por el Congreso y el Tribunal de Cuentas de Brasil, que analizaron los aspectos financieros y las garantías asociadas.

Deudas pendientes y resultados económicos del enclave

Años después de su inauguración, la situación financiera del puerto del Mariel comenzó a ser problemática. En 2018, medios brasileños informaron que Cuba dejó de pagar unos 20 millones de dólares en obligaciones con el BNDES en los primeros tres meses del año. Posteriormente, se activaron mecanismos de garantía, y en diciembre de ese mismo año, el banco brasileño tuvo que cubrir aproximadamente seis millones de dólares por incumplimientos del pago por parte de Cuba.

En 2022, una investigación del proyecto Comprova reportó que el BNDES había recibido 398,6 millones de dólares, mientras que el saldo pendiente alcanzaba los 424,9 millones. Para 2026, la deuda total con Brasil por financiamiento y proyectos asociados en Cuba se estimaba en 676 millones de dólares, sin previsiones claras para regularizar los pagos, en medio de gestiones bilaterales en curso.

En cuanto a los resultados económicos, estudios independientes indican que, desde el inicio de operaciones, se aprobaron alrededor de 64 proyectos empresariales con compromisos de inversión por unos 3,200 millones de dólares, de los cuales sólo algo más de mil millones se habían efectivamente ejecutado hasta finales de 2023. La creación de empleo ha sido limitada, con cerca de 10,000 puestos directos, y la actividad del puerto operaba con poco más del 40 % de su capacidad instalada, sin lograr captar una participación significativa en el comercio regional de transbordo de contenedores.

La presencia del Mariel en el mercado regional de puertos competitivos en República Dominicana y Jamaica ha sido modesta, en contraste con los volúmenes superiores a dos millones de TEU anuales alcanzados por esas naciones, aprovechando sus inversiones logísticas y conexiones comerciales.

Factores internos y sanciones que afectan el proyecto

El desempeño de la ZEDM también está condicionado por las sanciones económicas de Estados Unidos, que limitan ciertos aspectos de las operaciones financieras y comerciales y dificultan atraer inversión extranjera. Sin embargo, expertos señalan que estas restricciones no explican por completo los resultados del proyecto. El impacto de las sanciones impulsadas durante la administración de Donald Trump, especialmente contra entidades vinculadas a GAESA, han agravado las dificultades.

El economista Juan Antonio Blanco considera que el Mariel representa «un panteón de las ambiciones de GAESA» y que su trayectoria refleja tanto problemas de corrupción en la región como fallas en el modelo económico cubano. Blanco ha llegado a describirlo como «un monumento a la incapacidad de la mafia cubana», en alusión a la dirigencia del régimen y sus estructuras empresariales.

Mientras las autoridades insisten en presentar al Mariel como una oportunidad de desarrollo, aún resta conocer el balance actualizado de inversiones realizadas, proyectos en operación, exportaciones y resultados financieros acumulados hasta 2026. La realidad del enclave continúa siendo objeto de análisis y debate en medio de sus desafíos económicos y políticos.

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