Primer ministro polaco advierte sobre las posibles consecuencias de la negativa de Nawrocki a jurar a los jueces del Constitucional
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha expresado este lunes su preocupación por la crisis que atraviesa el Tribunal Constitucional del país, responsabilizando plenamente al presidente del tribunal, Karol Nawrocki, por la negativa a jurar a los nuevos jueces. Tusk afirmó que esta situación podría tener costos muy altos para Polonia.
Conflicto en la cúpula del Tribunal Constitucional y acusaciones políticas
La decisión de Nawrocki de rechazar el juramento de los jueces designados ha provocado una fractura en la cúpula de la corte. La Comisión Europea ha respaldado las declaraciones de Tusk, quien acusa al líder del partido Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczinski, de intentar desestabilizar la institución en una estrategia supuestamente alimentada por Rusia. Tusk vincula además esta tensión con una posible cooperación entre Nawrocki y actores externos para debilitar el sistema judicial polaco.
Posible solución sin alterar la Constitución
El lunes, Tusk subrayó que la resolución de la crisis es “simple y posible sin cambios en la Constitución”. Según explicó, el presidente Nawrocki reconoce a los jueces que el Parlamento ha elegido legítimamente, tal como lo establece la normativa constitucional, y estos están ejerciendo sus funciones en el tribunal. Por ello, consideró que Nawrocki ha optado por una confrontación que podría tener graves repercusiones para el país.
Reacciones internacionales y acusaciones de conspiración
Desde las redes sociales, Tusk reiteró su posición en un contexto en el que no había emitido comentarios similares desde el sábado pasado. En aquella ocasión, señaló directamente a Moscú como responsable de la crisis, citando expresamente al expresidente Dimitri Medvedev, quien afirmó que en Polonia se había producido un golpe de Estado y acusó a los liberales de Tusk de oprimir a los conservadores del PiS.
Por su parte, el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, también ha echado más leña al fuego, denunciando una conspiración a “escala sin precedentes”. Sikorski advirtió sobre la existencia de una cooperación en redes entre cuentas y propagandistas rusos y la extrema derecha global, sugiriendo que esta alianza busca sembrar el caos en Polonia y poniendo en duda las intenciones de quienes promueven estas acciones.





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