El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, volvió a colocarse en el centro del escenario político tras defender públicamente la intervención de las fuerzas policiales en la sede del Tribunal Constitucional en Varsovia. A través de un mensaje difundido en su cuenta oficial de X, el jefe de Gobierno responsabilizó a la oposición por la crisis institucional y acusó a grupos políticos y activistas de actuar impulsados por la injerencia rusa.
El detonante del conflicto institucional ocurrió tras la decisión de la jueza Anna Korwin-Piotrowska de suspender durante un mes al presidente de la corte, Bogdan Swieczkowski, y a su adjunto, Bartlomiej Sochanski. Korwin-Piotrowska asumió el control del organismo, una medida que fue calificada de «ilegal» por el partido opositor Ley y Justicia (PiS), desencadenando protestas frente al edificio y un despliegue de las fuerzas de seguridad.
El cruce contra el PiS, el rol de Rusia y la postura del Gobierno
Durante su alocución, Tusk fustigó a las agrupaciones opositoras PiS y Confederación. «Llamemos a las cosas por su nombre. Desde hace años existen en Polonia organizaciones y políticos que quieren destruir la democracia y el Estado de derecho», afirmó el mandatario. Asimismo, vinculó las protestas con apoyos externos al manifestar que «encuentran apoyo en el mundo entre fuerzas prorrusas» y se benefician de la acción de un «ejército de bots rusos en internet».
Tusk justificó el operativo policial montado en la sede judicial señalando que «la forma de lograr la calma no puede ser ceder ante la ilegalidad y la violencia». El primer ministro sostuvo que el Tribunal Constitucional perdió su independencia durante los años en que fue moldeado por las administraciones de PiS y cuestionó la resistencia a permitir la incorporación de magistrados designados por la actual mayoría parlamentaria.
El regreso de Nawrocki y la amenaza de moción de censura
La crisis institucional provocó el inmediato regreso a Varsovia del presidente de Polonia, Karol Nawrocki, quien interrumpió una gira oficial por Senegal. El jefe de Estado se presentó en la sede del Tribunal Constitucional, denunció lo que definió como «una toma forzosa de un órgano constitucional» y demandó levantar el cerco policial. La irrupción del mandatario fue criticada por Tusk, quien enfatizó que «un político no puede entrar en la sede de un tribunal a dar órdenes o intimidar a los jueces».
Por su parte, el ex primer ministro y dirigente de PiS, Mateusz Morawiecki, anunció que impulsará una moción de censura contra el gobierno de Tusk, proponiendo al expresidente del Parlamento Marek Jurek para encabezar una administración técnica de transición. La iniciativa necesitará cosechar 231 votos en el Parlamento para prosperar, en un recinto de 460 escaños donde la oposición cuenta actualmente con 212 bancas.





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