Un grupo compuesto por 17 madres y 73 menores de edad mantiene la ocupación de una antigua academia de boxeo ubicada en el barrio El Caracatey, en la ciudad de Santa Clara, provincia de Villa Clara, Cuba, como medida desesperada ante la falta de una solución habitacional.
Las familias señalaron que el edificio llevaba tiempo sin cumplir funciones deportivas regulares y decidieron instalarse allí tras años de reclamos infructuosos a las autoridades locales. La ocupación visibiliza la crítica situación que atraviesan madres solteras y núcleos familiares que residen en viviendas con daños estructurales severos o en espacios prestados.

Reclamos y testimonios de las familias
Katia, una de las madres afectadas, explicó a Martí Noticias que muchas de las mujeres crían a sus hijos en absoluta soledad y que algunas acumulan más de una década realizando trámites burocráticos sin obtener respuestas oficiales. Según su testimonio, el recinto había dejado de recibir deportistas por la falta de suministro de alimentos y en los últimos tiempos solo operaba parcialmente como un aula escolar de primer grado.
Otra de las ocupantes, Carmenli —madre de dos hijos, diagnosticada con lupus, diabetes e hipertensión—, relató que tras separarse de su pareja se quedó sin techo, llegando a dormir en el portal de una sede institucional de Santa Clara.

Presión oficial, temor a desalojos y apoyo externo
Desde el inicio de la toma del inmueble, las mujeres denunciaron que enfrentan constantes patrullajes, visitas de funcionarios y advertencias sobre posibles operativos de desalojo. Asimismo, aseguraron haber recibido amenazas vinculadas a la pérdida de la custodia de sus hijos o a la apertura de causas penales por el delito de desobediencia.
Testigos en el lugar indicaron que personas vestidas de civil y agentes del Ministerio del Interior se presentaron para realizar registros fotográficos e intimidar a las familias. Ante este escenario, el opositor y líder del Frente Antitotalitario Unido (FANTU), Guillermo “Coco” Fariñas, acudió al lugar para respaldar públicamente las demandas de las madres.
En el interior del edificio, las condiciones de vulnerabilidad se multiplican debido a la presencia de recién nacidos y menores con patologías crónicas como asma, sumado a las dificultades para garantizar la alimentación. Pese a la ayuda solidaria de vecinos que les han acercado agua y víveres, las familias permanecen resguardadas en el predio por temor a que las fuerzas de seguridad les impidan el ingreso en caso de salir.





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