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Identifica cuándo consultar a un dermatólogo por un lunar y cómo protegerse del riesgo de cáncer de piel ante la exposición a la radiación ultravioleta elevada

Identifica cuándo consultar a un dermatólogo por un lunar y cómo protegerse del riesgo de cáncer de piel ante la exposición a la radiación ultravioleta elevada

La exposición acumulada a la radiación ultravioleta puede generar daños en la piel que, con el tiempo, derivan en la formación de tumores. El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) advirtió sobre la relación entre la radiación UV y el desarrollo del cáncer de piel, recomendando incrementar las medidas de protección en horarios de mayor intensidad solar.

La cirujana oncóloga Karoll Meza García, integrante del departamento de Mamas, Piel y Tejidos Blandos del INEN, explicó que el daño solar se acumula en el ADN de las células. La falta de protección durante años aumenta el riesgo de lesiones malignas, especialmente en las áreas que reciben exposición directa. La detección temprana puede ser decisiva, ya que una lesión identificada en sus primeras etapas puede ser tratada antes de que invada tejidos profundos o se propague a otros órganos, mejorando el pronóstico del paciente.

Recomendar evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando los niveles de radiación ultravioleta alcanzan su punto máximo, es fundamental. Cuando la permanencia al aire libre es necesaria, se aconseja buscar sombra y utilizar barreras físicas que cubran la piel. Además, el uso de protector solar debe ser constante, reaplicándolo cada dos horas y durante días nublados, ya que las nubes no bloquean completamente la radiación UV. En caso de nadar, transpirar o realizar actividades físicas, la reaplicación debe ser más frecuente para mantener su efectividad.

El protector solar debe aplicarse en todas las áreas expuestas y preferiblemente con un factor de protección solar (FPS) de mínimo 30, siendo recomendable el FPS 50. Además, se debe cubrir no solo el rostro, sino también el cuello, orejas, nuca, brazos, manos y cualquier parte del cuerpo expuesta. La especialista afirmó que los tumores cutáneos se dividen en melanoma y no melanoma. Los cánceres de piel no melanoma representan aproximadamente el 80% de los casos, mientras que los melanomas conforman el 20% restante y requieren atención especial por su capacidad de expansión. Entre los no melanoma, predominan el carcinoma basocelular, que representa cerca del 80%, y el carcinoma escamoso, que aglutina entre el 20% y 30%. La detección oportuna mediante exámenes dermatológicos y el uso de la regla ABCDE para inspección visual son esenciales para identificar lesiones sospechosas. Los antecedentes familiares, la edad y algunas enfermedades genéticas que comprometen la integridad cutánea también aumentan el riesgo. La oncóloga resaltó que las medidas preventivas deben alcanzan a toda la población, con especial atención en niños, adultos mayores y personas con condiciones médicas previas.

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