Irán acusa a Naciones Unidas de intentar encubrir agresiones de EE. UU. e Israel
El Gobierno iraní ha señalado al mecanismo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de procurar cubrir las agresiones perpetradas por Estados Unidos e Israel, en respuesta a un informe reciente de la relatora especial Mai Sato. Este documento denuncia que Teherán ha aprovechado el escenario de conflicto regional para intensificar la represión, las detenciones y las ejecuciones de disidentes.
Respuesta de Irán a las críticas internacionales
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, criticó duramente el mandato del Consejo de Derechos Humanos, al que acusó de estar motivado políticamente por Reino Unido. A través de sus redes sociales, Baqaei afirmó que utilizar la figura de la relatora para culpar a Irán por los crímenes atribuibles a Washington y Tel Aviv constituye un «intento deliberado de encubrir la agresión, las atrocidades y las medidas coercitivas unilaterales». Además, calificó dicha postura de «profundamente engañosa e hipócrita».
Informe de la relatora especial y aumento de la represión interna
Las declaraciones de Baqaei se produjeron en respuesta a un informe presentado por Sato ante la Asamblea General de la ONU. En dicho documento, la relatora concluye que, entre febrero y agosto de 2026, la población civil iraní ha quedado atrapada en medio de un conflicto externo con Estados Unidos e Israel y la represión interna del gobierno. El informe señala que las acciones de Teherán y el conflicto armado han agravado los daños sufridos por la ciudadanía, perpetuando un ciclo de violencia y represión.
Ejecuciones arbitrarias, censura y represión de protestas
La relatora Sato advierte que la guerra no ha relajado, sino que ha intensificado la represión del gobierno iraní sobre su propia población. Las fuerzas de seguridad continúan llevando a cabo ejecuciones arbitrarias y presuntos homicidios ilegítimos en un contexto de represión constante. Además, el informe acusa a Irán de utilizar poderes de emergencia en tiempos de guerra para enmarcar las protestas como acciones orquestadas por Estados Unidos e Israel, falsificando la identidad de los manifestantes y elevando cargos de espionaje contra expresiones pacíficas.
Asimismo, la ONU denuncia que Irán ordenó un corte de comunicaciones de tres meses durante el cual se deterioraron los medios de subsistencia y se ocultaron ejecuciones y desapariciones forzadas que ocurrieron en ese período. Este bloqueo facilitó la supresión de información y dificultó la verificación de las violaciones de derechos humanos en el país.





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