La tragedia ferroviaria ocurrida en la provincia de Toledo, España, sumó una figura de alto relieve político entre sus víctimas fatales. Se confirmó el fallecimiento de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, Fátima Báñez, de 59 años, quien viajaba a bordo del tren de alta velocidad que se vio involucrado en el choque en las inmediaciones de la localidad de Urda. Con su deceso y el avance de las pericias en el lugar, las autoridades elevaron a 69 la cifra oficial de muertos.
La noticia fue confirmada e informada por dirigentes políticos del Partido Popular (PP), espacio en el que Báñez desarrolló gran parte de su trayectoria pública. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, expresó públicamente sus condolencias: “Qué pena tremenda nos causa la muerte de Fátima Báñez en el accidente de tren. Tan buena gente, alegre, dispuesta, solvente… La vamos a echar mucho de menos. España pierde a una gran mujer política”, manifestó a través de sus redes sociales.
Trayectoria de la exjerarca y su rol institucional
Economista de profesión, graduada en el Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas (ICADE) y con posgrado en el IESE, Báñez se desempeñó como ministra de Empleo y Seguridad Social entre los años 2011 y 2018 durante la administración de Mariano Rajoy. Se convirtió en la primera mujer en estar al frente de dicha cartera y en la titular que más tiempo permaneció en el cargo, teniendo bajo su responsabilidad la gestión del mercado de trabajo en el marco de la recesión económica en España.
Tras retirarse de la actividad política partidaria en 2019, ejercía actividades en el sector corporativo, la consultoría privada y la representación institucional al frente de la Fundación CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales).
La investigación sobre el impacto en Toledo
De acuerdo con los datos recabados por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), el accidente se produjo sobre la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla, a unos 150 kilómetros al sur de la capital española. Una formación de la compañía Iryo se encontraba detenida sobre la vía por una falla en la señalización previa cuando fue embestida por un tren AVE de la empresa Renfe.
El impacto provocó el descarrilamiento de dos vagones hacia el terraplén. Los informes aportados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegadas en el punto de mando de Urda confirmaron que la totalidad de los fallecidos correspondientes a la formación AVE viajaban en el vagón cabecera del convoy. Las tareas de asistencia médica y peritajes técnicos continúan en la zona para precisar la secuencia exacta del siniestro.





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