La historia de Sandra Sánchez, protagonista de una película que revela su camino hacia la medalla de oro
Cuando a Sandra Sánchez le propusieron contar su historia en una película, inicialmente pensó que se trataba de una broma. «Como en Inocente, Inocente«, explicó en SensaCine durante el pasado Festival de Cine de San Sebastián. Sin embargo, para ella, ciertas circunstancias parecen estar destinadas a acontecer en la vida. La película titulada Karateka, dirigida por Aritz Moreno, llega a los cines españoles el 30 de octubre y narra todo el recorrido de Sánchez hasta alcanzar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero la victoria no es más que el final de la historia que muestra el filme, que, según Andrea Ros, quien la interpreta en la pantalla, trata de mucho más que solo el metal dorado.
Desde la infancia hasta el sacrificio personal
La vida de Sánchez ya era digna de ser llevada a la pantalla. Desde pequeña, en Talavera de la Reina, fue apuntada a clases de ballet, pero en realidad deseaba practicar kárate, inspirado por su hermano. En la cúspide de su carrera, tuvo que abandonar su pasión para cuidar de su madre, que enfrentaba un diagnóstico de cáncer. Además, enfrentó el reto de ser una atleta mayor a los 30 años, una edad en la que muchos consideran que es demasiado tarde para empezar en un deporte como el kárate. Encontró en Jesús del Moral no solo un entrenador, sino también un aliado y compañero de vida.
«Cuando conocí la historia de Sandra, fue una de esas carambolas extrañas de la vida», comentó Moreno. «David Gil, uno de los guionistas, me contó su historia y pensé: ‘Esto es una película’. Y, efectivamente, lo fue».
El proceso de interpretación y el compromiso de los actores
Tanto Sánchez como Del Moral participaron activamente durante el proceso de desarrollo de la película, aunque no en el casting. Los actores escogidos, Andrea Ros y Patrick Criado, tuvieron que aprender no solo a representar físicamente el kárate, sino también a comprender la filosofía y el sacrificio que implica esta disciplina. «Desde el principio, la entrenamos intensamente porque queríamos que entendieran la dureza real del deporte», indicó Del Moral. «Para mí, fue un entrenamiento que me hizo comprender lo que pasa por la mente y el cuerpo de una atleta».
Ros compartió que en sus primeros días de entrenamiento quedó tan exhausta que terminó llorando por el dolor, y Del Moral la tranquilizó diciendo que ahora conocía lo que Sandra experimentaba. Para Criado, el mayor desafío fue aceptar que no podía alcanzar el nivel de expertos como Jesús, quien lleva toda su vida practicando kárate. «Lo más difícil fue entender mis límites y definir cuál era mi papel en la historia», afirmó.
El reto de contar la historia completa, incluyendo lo difícil
La interpretación de Ros también implicó una gran responsabilidad, pues no solo representaba la historia de Sandra, sino también la de su familia y su proceso de superación personal. «No se trataba solo de la historia deportiva, sino de reflejar cómo ella vivió sus experiencias y las enfrentó», afirmó.
Una película que refleja toda la complejidad de una vida
Karateka no solo muestra la parte física del deporte, sino también momentos difíciles que Sánchez ha vivido y que ha decidido compartir para ayudar a otros. «He vivido situaciones crueles y difíciles que ojalá nadie tuviera que experimentar», confesó Sánchez. «Contar mi historia ayuda a otras personas y, ver cómo les sirve, me da fuerzas para seguir adelante».
«La película no busca que lamenten lo que me ha pasado, ni que sientan pena por mí», agregó. «Quiero que entiendan lo que he vivido, cómo he superado esas experiencias y que, a pesar de todo, es posible salir adelante. La diferencia está en cómo afrontamos esos momentos».
Incluir el ciclo menstrual en la narrativa deportiva
Un aspecto innovador en Karateka es que aborda cómo el ciclo menstrual afecta a una deportista de alto rendimiento. «Forma parte de nuestra vida, ¿por qué no iba a aparecer?», cuestiona Sánchez. «Nuestras hormonas cambian, el cuerpo se siente diferente, y no podemos rendir igual en ciertos momentos. Pero debemos seguir trabajando, y es importante contar esto porque todavía hablamos poco de ello».
El estilo visual y narrativo: inspiraciones y enfoques
Para Moreno, era fundamental que la película, siendo un ‘biopic’ deportivo, no pareciera un documental. Inspirándose en maestros como Martin Scorsese, buscó que la historia tuviera múltiples géneros dentro de un mismo relato, desde aventuras hasta thriller y comedia romántica. La relación de Sandra con sus rivales, en particular, fue uno de los aspectos que más le llamó la atención y que quiso destacar. «Es fascinante que compitiera contra amigas cercanas, algo que no suele mostrarse en cine deportivo», comentó.
El director también buscó que la película reflejara la vida en toda su variedad tonal, mezclando géneros y estilos, con referencias a películas como Indiana Jones y El color del dinero. «El objetivo era crear una narrativa dinámica y entretenida, que mostrara diferentes facetas de la vida de Sandra».
El significado de la segunda oportunidad y la autenticidad en la historia
Para Sánchez, Karateka ha sido una oportunidad para revivir momentos que, en su día, no pudo compartir con sus padres debido a las restricciones de la pandemia. «Cuando la filmamos, mis padres pudieron acompañarme, y fue muy similar a estar allí en Tokio. Incluso pude hacer un kata y sentirnos más cerca del homenaje que queríamos ofrecer».
El proceso permitió, además, que Del Moral pudiera entender mejor la historia completa de Sandra, experimentando desde fuera el recorrido que ella vivió. «Ver la película por segunda vez fue muy emotivo; entendí mejor su sufrimiento y su lucha, y eso me conectó aún más con su historia», confesó.
Reflexiones finales: la carga y el peso de una medalla de oro
Sánchez asegura que la película servirá para que el público comprenda mejor lo que implica obtener una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. «Hay aspectos de mi vida que hasta ahora eran solo míos, pero ahora podrán entender lo que he sentido, cómo lloré y sufrí en cada momento».





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