Colombia

Manuel Teodoro revela su batalla contra el alcoholismo para seguir viviendo

Manuel Teodoro comparte su lucha contra el alcoholismo, impulsada por su hija, y cómo transformó su relación familiar tras 20 años de abstinencia.

Manuel Teodoro revela su batalla contra el alcoholismo para seguir viviendo
Manuel Teodoro revela cómo su hija fue clave para enfrentar su alcoholismo y lograr 20 años de abstinencia.

Manuel Teodoro comparte su camino hacia la recuperación del alcoholismo y sus impactos en su relación familiar

El inicio del proceso y las razones que lo llevaron a buscar ayuda profesional

El comunicador y director del programa de televisión Séptimo Día, Manuel Teodoro, relató en una entrevista cómo una conversación con su hija menor fue fundamental para que tomara la decisión de afrontar y tratar su alcoholismo. En su participación en el programa De carne y hueso, Teodoro compartió detalles sobre su proceso de recuperación, las recaídas enfrentadas, y los vacíos emocionales que atribuye a su infancia.

El ingreso a un centro especializado y su paso por la recuperación

El también periodista explicó que en diciembre de 2006 ingresó a un centro de rehabilitación en busca de ayuda, permaneciendo allí durante 65 días para iniciar un tratamiento formal. Desde entonces, asegura, ha logrado mantenerse en abstinencia por casi veinte años.

Durante su internamiento, recibió la visita de su entonces esposa, Anny, acompañada de sus hijos, Sebastián y Camila. La pequeña le cuestionó por qué debía estar en un centro de rehabilitación, inquietud que llevó a Teodoro a explicarle en términos sencillos la dificultad que enfrentaba con su adicción al alcohol.

El comunicador relató que le dijo a Camila que su cerebro necesitaba tratamiento porque no lograba detenerse tras las primeras copas. Durante la conversación, intentó explicarle que algunas personas pueden identificar un límite al beber, mientras que él no tenía esa capacidad de control. “Después del segundo, no soy capaz de decir no al tercero ni al décimo octavo”, afirmó, según las declaraciones recogidas por diversos medios incluidos Semana.

La preocupación de su hija y el acto de sinceridad

Uno de los momentos más emotivos que rememora de ese período fue la preocupación expresada por Camila. La niña le preguntó: “Papi, solamente quiero saber algo, ¿no te vas a morir, verdad?”. A lo que Teodoro respondió que su permanencia en el centro obedecía a la necesidad de proteger su vida. “Estoy haciendo esto para no morirme, porque si sigo tomando como lo hacía, es probable que me hubiera muerto”, comentó.

Cómo la recuperación transformó su relación con sus hijos

El proceso de recuperación permitió a Teodoro construir una relación diferente con sus hijos, estableciendo un vínculo más sano y profundo. Reconoce que uno de sus mayores motivos de gratitud es que sus hijos no conservan recuerdos de un padre bajo los efectos del alcohol o borracho.

Raíces emocionales y su historia familiar

En la entrevista, Manuel Teodoro vinculó su consumo de alcohol y drogas con experiencias de su infancia, incluyendo la separación de sus padres y la distancia con su padre, quien permaneció en Filipinas tras la ruptura familiar. Relató que pasó cerca de diez años sin tener contacto con él, un vacío que con el tiempo intentó llenar a través del consumo de sustancias.

“Encontré en las drogas y el alcohol ese escape que me hacía sentir capaz de sobrevivir”, expresó, señalando que empezó a usar estas sustancias como respuesta a ese dolor emocional, aunque con el tiempo esto se convirtió en una dependencia que afectó múltiples aspectos de su vida personal y profesional. Afirmó que su trabajo en los medios de comunicación no logró resolver los conflictos internos que llevaba desde la infancia.

El paso por la rehabilitación y los aprendizajes

Decidido a cambiar, en diciembre de 2006, Teodoro ingresó a una clínica especializada en tratamiento contra la dependencia alcohólica. Tras 65 días en el centro, continuó con un esfuerzo constante por mantenerse alejado del consumo, empleando las herramientas adquiridas durante el proceso. Como ha señalado anteriormente, la abstinencia requiere una dedicación permanente y un reconocimiento constante de la adicción.

En su relato reciente, destacó que reconocer su problema y acudir a un proceso profesional fue esencial para transformar su vida. Además, recordó con humor una anécdota relacionada con su hija Camila, quien en una ocasión mencionó en el colegio que su papá participaba en Alcohólicos Anónimos. Él le pidió que no lo dijera de esa forma, debido al carácter reservado de la organización.

La gratitud por la segunda oportunidad y la presencia en la vida familiar

Para Teodoro, la recuperación ha permitido una presencia mucho más positiva en la vida de sus hijos. “Uno de mis mayores obsequios es haber optado por la abstinencia hace 20 años y que mis hijos no tengan recuerdo de un papá que consumía alcohol o se presentaba borracho”, concluyó.

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