El Real Madrid logra su cuarta victoria consecutiva en la Euroliga tras vencer a Maccabi Tel Aviv
El conjunto blanco, dirigido por Pedro Martínez y con Facundo Campazzo en un papel destacado, remontó en el segundo tiempo para sellar una victoria por 99-113 frente a Maccabi Tel Aviv en la séptima jornada de la Euroliga, disputada en el Aleksander Nikolic Hall de Belgrado. Con este resultado, el equipo madrileño alcanza un balance de 4 victorias y 3 derrotas en la competición, mejorando así su inicio de temporada tras un primer cuarto complicado.
Un partido marcado por la estrategia y la mejora defensiva
El conjunto israelí, en racha de buenos resultados recientes, empezó bien el encuentro con un marcador de 30-23 en el primer cuarto. Sin embargo, posteriormente ajustó su defensa y mostró un inspirado lanzamiento exterior, lo que permitió a Maccabi mantener el control durante buena parte del encuentro. La clave para la remontada blanca fue el desempeño de su dupla estrella, Campazzo y Edy Tavares, quienes lideraron desde el inicio y lograron revertir la situación.
El rol de Campazzo y el crecimiento del equipo
Facundo Campazzo, con una valoración de 28 puntos, se convirtió en uno de los principales artífices del triunfo y aguantó en cancha a pesar de haber cometido dos faltas en la primera mitad. Junto a él, Edy Tavares aportó 18 puntos. Además, el Madrid contó con un destacado rendimiento de Andrés Feliz, que anotó 18 puntos, y de Timothé Luwawu-Cabarrot, quien mostró una versión similar a la exhibida en anteriores partidos con Baskonia. El equipo blanco mejoró en defensa tras el descanso, especialmente en la línea de triples, donde lograron superar el 50% de acierto.
El control del partido y el papel del banquillo madrileño
Los madrileños intentaron distanciarse en el marcador en el último cuarto, alcanzando una ventaja de 66-78, gracias también a una aportación significativa del banquillo, en contraste con Maccabi, que contó con menos rotación y sufrió la vigilancia de Yam Madar. A pesar de los intentos de Bonzie Colson y Jimmy Clark III por reducir distancias, el Madrid mantuvo el control del partido moviendo bien el balón y defendiendo con eficacia en los momentos decisivos. La válvula de escape del conjunto israelí fue la producción de Clark y Colson, pero no fue suficiente para evitar la derrota.






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