A sus 80 años, Sylvester Stallone acumula más de 90 créditos como actor y décadas de escenas de riesgo en su carrera, lo que le ha cobrado un alto precio. El actor ha admitido que fue un «idiota» por no permitir que un especialista realizara las escenas de acción en sus películas. Además, ha confesado que ahora tiene «millones de remordimientos» por esa decisión.
Consecuencias de años de escenas de riesgo
«Podría pasarme media hora hablando de lesiones, la cantidad… ni siquiera una, estoy hablando de 30 horas, 30 minutos solo de lesiones individuales, porque se acumulan», reveló en una entrevista con Fox News Digital. «Me he lesionado muchas, muchísimas veces, pero después de Los mercenarios, terminé con nueve operaciones de espalda, tres fusiones de cuello. Ambos hombros destrozados, ojo… me pusieron todo tipo de lentes… ha sido brutal». Stallone también comentó que no ha vuelto a ser el mismo desde estas cirugías.
El impacto de ‘Los mercenarios’
Los mercenarios (2010), película a la que Stallone hace referencia, es una de las que protagonizó y dirigió, con un elenco de héroes de acción como Jason Statham, Dolph Lundgren, Terry Crews y Mickey Rourke. Fue la primera de una saga de cuatro entregas. Stallone solo dirigió la primera, pero escribió el guion de la tercera parte, Los mercenarios 3 (2014). Como actor, participó en las cuatro películas de la serie.
Lesiones durante el rodaje
Durante el rodaje de una acrobacia en la primera entrega, Stallone sufrió una dislocación de hombros y una fractura de cuello que requirió más de siete cirugías de espalda. También le colocaron una placa de metal en el cuello y se realizaron fusiones espinales.
Lecciones aprendidas
Stallone, tras vivirlo en carne propia, ahora desea compartir la lección que aprendió para evitar que otros cometan el mismo error. «Deja que los demás hagan su trabajo», aconseja. «No seas un exhibicionista. Sé que mucha gente está pensando en hacer acrobacias… no lo hagas. Deja que lo haga un profesional».
El actor también añade: «Pregúntenle a cualquier jugador de fútbol americano del mundo. La gente me pregunta: ‘¿No estás orgulloso?’. No. Creo que fui un idiota por haber hecho eso. Estoy orgulloso de haberme destrozado. O sea, claro que no».






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