El Instituto Geofísico del Perú (IGP) mantiene un monitoreo continuo de los sismos que ocurren en el territorio nacional a través de su red de estaciones. Los informes del Centro Sismológico Nacional (Censis) precisan la fecha y hora local, la magnitud, la profundidad focal, las coordenadas, la ubicación referencial del epicentro y la intensidad percibida por la población.
Los movimientos telúricos en Perú responden principalmente al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, además de la presencia de fallas geológicas locales. Ante cualquier evento, la población debe consultar las comunicaciones oficiales del IGP, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y las autoridades de cada jurisdicción, además de poner en práctica los planes de emergencia y las rutas de evacuación establecidas.
Profundidad focal: el factor que cambia la percepción
Un aspecto determinante en la forma en que se siente un sismo es su profundidad focal, es decir, la distancia vertical entre la superficie y el punto exacto donde se origina la ruptura. Los sismos superficiales, generados a menos de 30 kilómetros de profundidad, suelen percibirse como sacudidas secas y muy intensas en el epicentro.
Por el contrario, los sismos de profundidad intermedia o profunda distribuyen su energía sobre un radio geográfico mucho más amplio. Aunque la aceleración en el epicentro pueda ser menor, las ondas se propagan a grandes distancias, haciéndose perceptibles en varios departamentos de manera simultánea.
Dinámica tectónica en el margen continental peruano
La constante interacción entre las placas tectónicas convierte al territorio peruano en un laboratorio geológico en permanente actividad. El desplazamiento continuo de la Placa de Nazca por debajo de la Placa Sudamericana genera una zona de fricción que libera energía en forma de movimientos telúricos recurrentes.
Esta condición natural implica que los temblores no deben ser vistos como eventos aislados, sino como parte del comportamiento geodinámico habitual del país. Mantener la infraestructura preparada y a la población capacitada es la única estrategia efectiva para reducir el impacto de estos eventos.
Dos sismos reportados frente a Huacho y cerca de Tarma
El primer evento registrado por el IGP ocurrió a las 14:37:59 del jueves 15 de octubre. El movimiento tuvo una magnitud de 3,6 y se localizó a 37 kilómetros al oeste de Huacho, en la provincia de Huaura, región Lima.
Según el reporte IGP/CENSIS/RS 2026-0735, el sismo se produjo a una profundidad de 48 kilómetros. Sus coordenadas fueron -11,11 de latitud y -77,94 de longitud. La intensidad alcanzó el nivel II en Huacho, una percepción leve que puede advertirse sobre todo en reposo o en pisos altos de edificios.
El segundo reporte, identificado como IGP/CENSIS/RS 2026-0736, correspondió a un temblor ocurrido a las 15:08:22. El evento tuvo una magnitud de 3,8, con epicentro a 25 kilómetros al noreste de Tarma, en la provincia y región de Junín.

El temblor en Junín tuvo una profundidad de 15 kilómetros
El movimiento registrado cerca de Tarma ocurrió a 15 kilómetros de profundidad, de acuerdo con el informe técnico difundido por el Censis. La ubicación se estableció en las coordenadas -11,26 de latitud y -75,53 de longitud.
La intensidad reportada fue de II-III en Tarma. Esa escala indica que el sismo pudo ser percibido por algunas personas dentro de viviendas, especialmente por quienes se encontraban quietos o en ambientes altos. En estas condiciones, los objetos suspendidos pueden registrar oscilaciones leves.
La magnitud y la intensidad son dos conceptos distintos dentro de un informe sísmico. La magnitud mide la energía liberada en el foco del movimiento, mientras que la intensidad refleja cómo se percibe el temblor en un lugar determinado. Por esa razón, un mismo evento puede sentirse de manera diferente según la distancia al epicentro, la profundidad y las características del suelo.

Qué datos se deben revisar en cada reporte del IGP
Los comunicados del Centro Sismológico Nacional permiten ubicar con precisión cada evento y evaluar sus características principales. La información que figura en los reportes incluye elementos que ayudan a interpretar el alcance de un movimiento telúrico.
- Fecha y hora local: permite identificar cuándo ocurrió el sismo y diferenciarlo de posibles réplicas o de otros eventos registrados durante el día.
- Magnitud: expresa la energía liberada por el sismo. No debe confundirse con la intensidad, que se refiere a la percepción del movimiento en una ciudad o localidad.
- Profundidad focal: indica a qué distancia bajo la superficie se originó el evento. Un sismo superficial puede sentirse con más fuerza en áreas cercanas al epicentro, aunque su magnitud sea moderada.
- Referencia geográfica: señala la ubicación aproximada respecto de una ciudad, distrito o provincia. El punto exacto puede estar en el mar, en una zona despoblada o lejos de los centros urbanos.
- Intensidad: describe los efectos percibidos por la población. Los niveles II y III corresponden, en general, a movimientos leves.

Qué hacer si se percibe un sismo en casa, el trabajo o la vía pública
Las autoridades recomiendan conservar la calma y actuar de acuerdo con el plan familiar o institucional de emergencia. La reacción durante los primeros segundos puede reducir el riesgo de golpes, caídas o exposición a objetos que puedan desprenderse.

- Ubicarse en una zona segura previamente identificada, lejos de ventanas, vidrios, estanterías, cables y elementos que puedan caer.
- No usar ascensores durante un sismo. Si la evacuación resulta necesaria, se deben emplear escaleras y seguir las indicaciones de brigadistas o responsables de seguridad.
- Mantener libre la ruta de salida y dirigirse al punto de reunión establecido una vez que termine el movimiento. La evacuación debe realizarse sin correr y sin empujar.
- Si se conduce un vehículo, disminuir la velocidad, estacionar en un lugar seguro y evitar puentes, postes, taludes, túneles y cables eléctricos.
- Revisar el estado de la vivienda luego del evento. Si hay daños visibles, fugas de gas o riesgos eléctricos, corresponde alejarse del área y solicitar apoyo de los servicios competentes.

La prevención incluye una mochila de emergencia y un plan familiar
La preparación previa resulta necesaria en un país con actividad sísmica frecuente. Las familias pueden acordar un punto de encuentro, asignar responsabilidades y definir cómo se comunicarán si un temblor interrumpe los servicios de telefonía o electricidad.

La mochila de emergencia debe contener agua, alimentos no perecibles, linterna, radio portátil, baterías, botiquín, documentos protegidos, mascarillas, ropa abrigada y artículos específicos para bebés, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. También es recomendable tener una caja de reserva para los días posteriores a una emergencia.

El IGP continuará con la vigilancia de la actividad sísmica en el país a través de su red de monitoreo. Ante un nuevo movimiento, la población debe verificar la información en los canales oficiales y evitar difundir versiones no confirmadas sobre magnitud, daños o posibles alertas.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.