La Casa Blanca ha obligado a la dimisión de la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, después de que surgieran diversas informaciones que la acusan de presunta corrupción y tráfico de influencias, según ha informado la cadena CNN. La marcha de la diplomática, antigua pareja del hijo mayor del expresidente Donald Trump, marca la abrupta caída de una figura destacada dentro del movimiento conservador, tras ser retirada por orden directa de la Administración estadounidense.
Acusaciones de corrupción
La renuncia se da en el contexto de un escándalo revelado por la prensa. Guilfoyle habría solicitado dinero a cambio de facilitar acceso a figuras gubernamentales antes de ocupar su puesto. Destacan las acusaciones de haber pedido 100,000 dólares (89,200 euros) a un donante republicano para saldar una deuda personal, un extremo que el implicado confirmó a CNN, además de aceptar regalos lujosos e incluir a lobistas en reuniones oficiales, prácticas sobre las que ya había alertado el diario ‘The Wall Street Journal’.
Reacciones y defensas
El propio Donald Trump ha justificado el cese mostrando su malestar con las informaciones, al tiempo que ha tomado distancia señalando que Guilfoyle «no era parte» de su familia y que solo había salido con su hijo «hace mucho tiempo». Por su parte, Guilfoyle ha emitido un comunicado en redes sociales calificando las acusaciones de «falsas» y asegurando que defenderá «su nombre, su reputación y su integridad». Sus abogados argumentan que la solicitud de dinero correspondía al cobro legítimo por trabajos de consultoría antes de tener su cargo oficial. También manifestó en su escrito su agradecimiento y respeto «inquebrantable» hacia Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, resaltando sus logros diplomáticos en independencia energética y seguridad de la OTAN.
Investigaciones en curso
A pesar de su dimisión, el escrutinio sobre las acciones de Guilfoyle sigue en curso. Según han confirmado fuentes al tanto del caso a la cadena de televisión, la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado continúa investigando estas irregularidades. Además, la oposición demócrata en el Congreso ha exigido su comparecencia ante el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, advirtiendo que su dimisión «no la exime de rendir cuentas» por presuntamente enriquecerse a expensas de su posición oficial.
Demandas de transparencia
«Guilfoyle utilizó su cargo como funcionaria de Trump para enriquecerse, mientras las familias estadounidenses luchan contra el costo de vida. El Congreso debe supervisar cómo sucedió esto y exigir responsabilidades a la administración», ha publicado el comité en sus redes sociales.






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