(Imagen Ilustrativa Infobae)
12 Oct, 2026 02:44 a. m. EST
Investigación revela esquema de robo de autos de lujo
Los cárteles mexicanos están trasladando miles de vehículos de alquiler desde Estados Unidos hacia México cada año para formar flotas de lujo destinadas a sus líderes y operaciones. Este proceso se lleva a cabo mediante un esquema que combina el alquiler de autos con identidades falsas, reclutamiento a través de redes sociales y la complicidad de funcionarios mexicanos, según reveló una investigación del diario Los Angeles Times.
Métodos de operación de los cárteles
El método más común, documentado por el periodista Steve Fisher, consiste en contratar a personas dentro de Estados Unidos, a través de redes sociales, para que alquilen un vehículo con su identidad real por un periodo de cinco días y adquieran la cobertura de daños que incluye protección contra robo. Al finalizar el periodo de alquiler, la persona reclutada no devuelve el vehículo en el mostrador. En su lugar, lo deja estacionado en el lote de la agencia con las llaves dentro, simulando una devolución normal. Posteriormente, un operador del cártel recoge el vehículo y lo lleva directamente hacia la frontera sur, mientras la cobertura contratada protege al reclutado de cualquier responsabilidad económica directa.
En otros casos, los ladrones evitan usar intermediarios y alquilan ellos mismos utilizando identidades robadas, ya sea en línea o en kioscos automáticos de aeropuertos. Para despistar a las cámaras de seguridad, suelen cubrirse el rostro con mascarillas.
Preferencias de los cárteles en modelos de vehículos
El sargento Juvey Mejía, del Departamento de Policía de Los Ángeles, señaló que los cárteles priorizan vehículos que sean capaces de evadir a la Patrulla Fronteriza: “Cualquier vehículo capaz de transitar por terrenos difíciles para eludir a la Patrulla Fronteriza y así transportar droga”, declaró al Los Angeles Times.
Entre los modelos más buscados por los grupos criminales se encuentran la Cadillac Escalade y los SUV de BMW para uso personal de los capos, además de camionetas resistentes como la Chevy Suburban, la Ford Raptor y modelos de Toyota para operaciones de campo. Algunas de estas unidades son modificadas en vehículos artesanales conocidos como “mutant tanks” o “vehículos monstruo” en México, a los que se les añade blindaje de acero a prueba de balas, aberturas para disparar y soportes para armas, con el objetivo de enfrentar a cárteles rivales o fuerzas de seguridad.
Proceso de legalización en México
El reportaje detalla que la legislación de privacidad en California dificulta que las compañías de alquiler puedan localizar sus vehículos. A diferencia de otros estados, en California las empresas no pueden activar el GPS del vehículo hasta que se cumple el plazo de devolución y se contacta al arrendatario, un procedimiento que puede llevar días.
Sharky Laguana, propietario de Bandago Van Rentals, atribuyó gran parte del problema a este vacío legal. La Patrulla de Caminos de California estima que unos 2,000 vehículos robados en el estado terminan cada año del lado mexicano. Texas y Arizona se destacan como los otros dos estados con mayor incidencia de este tipo de robos, aunque presentan dinámicas distintas a las de California, según la investigación.
Una vez que el vehículo cruza la frontera, se describe una segunda fase de la operación en el reportaje: el contacto con funcionarios corruptos que tramitan placas mexicanas y registran la unidad en el sistema vehicular del país. Con documentos aparentemente legales, el vehículo deja de figurar como robado ante los sistemas de monitoreo en carreteras federales.
Kevin Carter, de la empresa texana Collateral Consultants, expresó: “Cruza la frontera y se convierte en un coche nuevo”. Carter estima que de aproximadamente un millón de casos de recuperación en 15 años, menos de la mitad logró registrarse en la base de datos estadounidense de vehículos robados. El trámite para denunciar formalmente el robo de un vehículo de alquiler puede tardar hasta nueve días en algunos estados antes de que la policía levante el reporte. Solo después, el número de identificación vehicular puede ingresarse a la base de datos nacional administrada por el FBI, y transcurre tiempo adicional antes de que la alerta llegue al sistema mexicano.
Cuando el vehículo fue alquilado en un estado, debía devolverse en otro y cruzó por un tercero, la coordinación entre distintas policías locales complica aún más cualquier intento de recuperación oportuna.
Impacto financiero y casos destacados
Las aseguradoras cubren daños a los vehículos alquilados pero no el robo. La mayoría de las agencias se autoaseguran, lo que significa que la pérdida de cada unidad afecta directamente sus resultados financieros. Entre los casos recientes documentados, el reportaje cita el robo de 10 camionetas Ram nuevas sustraídas de los aeropuertos de Oakland, Los Ángeles y Las Vegas, que terminaron en zonas de Jalisco bajo control del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Solo una unidad fue recuperada con apoyo del Ejército mexicano, una operación en la que también se decomisó un arsenal de armas calibre .50.
En un hecho paralelo, seis unidades Jeep Wrangler modelo 2026 robadas en Oakland y Las Vegas estaban destinadas presuntamente al Cártel de Sinaloa; los investigadores privados lograron recuperar cuatro de ellas. En la misma semana del reportaje, recibieron solicitudes para rastrear una docena de camionetas Ram localizadas en Sinaloa y siete más en Durango.
En 2024, la fiscalía general de Colorado presentó cargos contra 17 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa por el robo de 190 camionetas Ford F-150 y SUV de lujo cerca del aeropuerto de Denver. Los vehículos, valuados en casi 10 millones de dólares, fueron trasladados a México y, según documentos judiciales, intercambiados por cocaína, fentanilo y metanfetamina.
En Laredo, Texas, el subjefe de policía Timothy Tubbs reportó un incremento del 50% en el robo de autos de alquiler, con un promedio de 10 unidades al mes.
En noviembre pasado, el Ejército mexicano incautó en Guerrero una Toyota TRD Pro y otros vehículos cargados con armas de alto calibre y casi media tonelada de metanfetamina, uno de los pocos casos de recuperación exitosa documentados en el reportaje. En agosto, un integrante del CJNG viajó a Mexicali para recoger un tractocamión que transportaba ocultas una Cadillac Escalade 2026 y una camioneta Ram, con el objetivo de evadir el sistema de detección antes de equiparlas con placas mexicanas.
Investigadores privados rastrearon la unidad y notificaron al Ejército mexicano. En un primer retén, soldados de la Guardia Nacional revisaron el remolque y, al encontrar una pared de pacas de heno, dejaron pasar el vehículo. En el siguiente puesto de control, los soldados retiraron los fardos y descubrieron ambos vehículos; el conductor declaró que cobraría cerca de 1,500 dólares por el traslado y admitió que las unidades estaban destinadas a capos de la droga.
Los robos de autos y camionetas aumentan cuando estallan disputas territoriales entre grupos criminales, que requieren más recursos logísticos, señaló un funcionario estadounidense de seguridad consultado por el reportaje.






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