El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha acusado al exdictador venezolano Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Adela Flores de Maduro de conspirar para cometer tortura. Este nuevo escrito de cargos también los implica en actividades de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas. Frente a estas revelaciones, el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez afirmó que siempre tuvo razón respecto a los vínculos que denunció entre excomandantes de las extintas Farc y el régimen venezolano.
Desde su cuenta de X, Uribe manifestó: “20 años después una justicia extranjera, la de USA, da la razón a nuestra lucha, pero en paralelo con la impunidad a Farc nuestros compañeros, quienes cumplían con el deber de enfrentar al terrorismo, han sufrido y siguen sufriendo, por ejemplo, María del Pilar y Andrés Peñate”. Uribe añadió un fragmento del escrito de acusación formal revelado por el Gobierno de Donald Trump tras la captura de Maduro y Flores en una operación llevada a cabo el 3 de enero de 2026.
Nuevas revelaciones sobre los vínculos con las Farc
El documento indica que, poco después de la muerte de Chávez, en 2013, Maduro Moros y Cilia Flores acudieron a una reunión con la dirigencia de las Farc, incluidos Rodrigo Londoño Echeverri, también conocido como «Timochenko», Luciano Marín Arango, alias «Iván Márquez», y Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias «Jesús Santrich». Allí discutieron sobre el dinero que Maduro debía a las Farc en relación con su asociación para el narcotráfico.
El indictment menciona: “(…) Para pagar al menos parte de la deuda, Maduro Moros accedió a vender minas explosivas y otras armas a las FARC”. Según el documento, las ventas de minas continuaron aproximadamente hasta 2015, facilitando la venta de minas fabricadas en Cuba a grupos terroristas.
Álvaro Uribe cuestiona la declaración ante la JEP
Álvaro Uribe Vélez puso en duda si las extintas Farc reconocieron ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el trueque de armas por cocaína con el régimen venezolano, de acuerdo con el indictment del Departamento de Justicia de los EE.UU. La acusación sustitutiva amplía el proceso judicial que enfrenta la pareja venezolana.
Según el comunicado oficial, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York les atribuye a ambos una presunta participación en una estructura que combinó corrupción, narcotráfico y represión contra opositores y personas detenidas, entre ellas, ciudadanos estadounidenses. Maduro y Flores enfrentan cinco cargos, con penas que van desde 20 años de prisión hasta cadena perpetua.
Implicaciones en narcoterrorismo y tortura
La imputación sustitutiva señala a Maduro y Flores por participar en una conspiración de narcoterrorismo, con una posible pena mínima de 20 años de prisión y máxima de cadena perpetua. El segundo cargo se refiere a una presunta conspiración para cometer tortura, que puede llevar a una pena de hasta 20 años de cárcel. Otros cargos incluyen conspiración para importar cocaína y el uso de ametralladoras y artefactos destructivos en apoyo a las conspiraciones mencionadas.
La acusación también sostiene que Maduro y otros usaron organismos estatales en Venezuela para facilitar el tráfico de drogas y proteger a socios del narcotráfico. Detalla una red creada para enviar cocaína a Estados Unidos a través de puntos de tránsito en el Caribe y Centroamérica, incluyendo a grupos como las extintas Farc, el ELN, y carteles mexicanos.
Reacciones y declaraciones de autoridades
El fiscal general Todd Blanche afirmó que los cargos adicionales reflejan el compromiso de la administración de llevar justicia a las víctimas de tortura y narcoterrorismo. El director del FBI, Kash Patel, mencionó torturas a ciudadanos estadounidenses bajo custodia del Estado venezolano, mientras que el fiscal federal Jamie McDonald destacó el abuso de posiciones de confianza pública para obtener beneficios mediante narcoterrorismo y otros actos de corrupción.






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