Una tarde que debía transcurrir con la tranquilidad habitual de un barrio residencial se transformó en una pesadilla en cuestión de minutos. Un ciudadano nigeriano de 39 años resultó herido de bala en un brazo durante un ataque perpetrado en un pasaje de la zona de Puntas de Soto y Veracierto, en el barrio Flor de Maroñas de Montevideo. El hecho, que ya se encuentra bajo la lupa de las autoridades policiales, deja al descubierto una trama de aprietes, violencia y supuestas estafas inmobiliarias que afectó a dos extranjeros radicados desde hace casi dos décadas en el país.
El trasfondo del episodio se remonta a un mes y medio atrás, cuando la víctima y un amigo concretaron la compra de una vivienda en el lugar por un valor de 500.000 pesos, respaldando la operación mediante documentación informal. Sin embargo, la convivencia pacífica duró poco tiempo. De acuerdo con el relato brindado por el amigo del herido a Telenoche, desde hace un par de semanas comenzaron a recibir la visita de desconocidos que les exigían sumas adicionales de dinero bajo el argumento de que debían pagar un monto extra por la propiedad, presuntamente porque quienes se la vendieron habrían estado alquilando el inmueble.
La escalada de tensión llegó a un punto crítico este viernes por la tarde, cuando los agresores volvieron a arrojar piedras sobre el techo de la finca. Ante la provocación, los moradores salieron a ver qué ocurría y se enfrentaron cara a cara con los desconocidos. Lejos de calmarse la situación, uno de los atacantes se retiró del lugar para buscar a un tercero, quien regresó armado y abrió fuego directamente contra el pasillo. Uno de los ocho disparos efectuados impactó de lleno en el brazo del ciudadano nigeriano, provocándole una abundante pérdida de sangre.
«Compramos acá con papel y ya pagamos. Nos dijeron que no, que quienes vendieron la casa estaban alquilando», relató con preocupación el amigo del herido al medio televisivo, destacando además su arraigo en Uruguay, donde reside desde hace casi dieciocho años, mientras que la víctima lleva diecisiete en el país. Con un dejo de incredulidad y angustia, agregó que tras haber vivido una década en zonas como Ciudad Vieja sin mayores sobresaltos, nunca imaginó atravesar una situación de semejante violencia extrema en su propio hogar.
Este episodio reaviva la preocupación en torno a las modalidades extorsivas y la vulnerabilidad de ciertos sectores frente a negocios inmobiliarios irregulares en zonas periféricas de la capital. Mientras la investigación policial avanza para dar con los responsables del ataque armado y esclarecer los detalles de la presunta estafa en la venta del inmueble, el caso deja en evidencia una peligrosa faceta de violencia barrial que golpea de lleno la convivencia y la seguridad ciudadana.






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