El alcalde de Lieja, Willy Demeyer, del Partido Socialista (PS), firmó este miércoles una ordenanza de Policía que establece, con carácter excepcional, la prohibición de reuniones de más de tres personas en todo el territorio municipal a partir del jueves a las 6.00 horas (hora local). La medida, que entra en vigor este jueves, se produce tras más de 50 detenciones administrativas y judiciales registradas por la policía durante el miércoles, luego de nuevos episodios de violencia urbana en el centro de la ciudad belga.
Las protestas estudiantiles, que comenzaron el pasado 1 de octubre, se desarrollan en contexto similar al registrado en Francia, donde también surgieron movimientos contra los recortes en educación. La televisión belga RTL informó que, durante el miércoles, las fuerzas de seguridad registraron más de 50 detenciones administrativas y judiciales tras nuevos incidentes de violencia en el centro de Lieja.
En su ordenanza, el alcalde Willy Demeyer menciona la presencia de 'concentraciones hostiles' que habrían provocado lanzamientos de proyectiles contra las fuerzas del orden, así como actos de violencia urbana y daños a bienes públicos y privados. El alcalde ha justificado esta decisión apelando a la seguridad de los ciudadanos, afirmando en un comunicado recogido por RTBF que 'está en juego la seguridad de los habitantes de Lieja, de los estudiantes, de los comerciantes y de todos los usuarios de la ciudad'.
Protestas estudiantiles desencadenan medidas de seguridad en Lieja
Los comerciantes del centro ya habían recibido un aviso de alerta Be-Alert el miércoles, que les instaba a cerrar sus locales debido a los enfrentamientos que se desarrollaban en la ciudad. La estación Lieja-Guillemins también fue cerrada, y la Policía tuvo que usar gases lacrimógenos y cañones de agua para despejar a los manifestantes, permitiendo así que los bomberos pudieran intervenir tras ser incendiada una marquesina de autobús.
Los disturbios surgen de una concentración organizada por alumnos de secundaria que se oponen a las medidas de recorte implementadas por la ministra de Educación, Valérie Glatigny, y a la subida del precio de los abonos de transporte público en Valonia. El hecho forma parte de un contexto más amplio de protestas lideradas por docentes contra las reformas educativas del gobierno, y se desarrolla bajo el mismo modelo que las movilizaciones de estudiantes de secundaria en Francia, según informó el medio citado.






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