En la noche del miércoles, al menos dos personas murieron y cerca de cincuenta más resultaron heridas tras una nueva ola de ataques con drones lanzados por el Ejército ruso sobre Kiev, la capital de Ucrania. El presidente Volodimir Zelenski denunció que los bombardeos han tenido como objetivo infraestructuras civiles en la ciudad y en otras ocho provincias.
Destacó que, mientras dure la guerra terrorista, no se debe mostrar debilidad y reiteró la importancia de mantener las sanciones contra Rusia. 'Todos nuestros socios están de acuerdo en que, cuando hay estos ataques, mientras esta guerra terrorista continúa, no es momento de debilidad. Es importante que las sanciones sean una señal para Rusia y, en particular, para sus oligarcas, de que la guerra hay que terminarla, no esperar a que pase', afirmó.
El gobierno ucraniano denuncia ataques civiles y reafirma sanciones contra russia
El ministro de Asuntos Exteriores, Andri Sibiga, explicó que los objetivos de la ofensiva rusa incluyen 'los principales centros de datos' del país, una infraestructura civil crítica que garantiza el acceso a información vital para salvar vidas. 'No es un objetivo militar. ). Como Rusia no está logrando sus objetivos en el campo de batalla, está buscando nuevas formas de desestabilizar la vida en Ucrania y aterrorizar a los civiles', señaló.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó que los ataques con drones se dirigieron también a objetivos del sistema industrial militar ucraniano, incluyendo empresas de combustible y energía, centros logísticos y buques desplegados en beneficio de las Fuerzas Armadas ucranianas, tanto en Kiev como en la provincia de odesa.






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