Últimas noticias

Angustioso pedido de auxilio de un policía víctima de violencia

Un efectivo destinado en Canelones denunció en redes sociales el calvario que vive tras romper el vínculo con una persona con cargo de poder.

Captura de pantalla del video publicado por el policía relatando su testimonio.
El impactante relato del policía visibiliza la compleja situación que atraviesa.

Un sobrecogedor relato en video volvió a poner sobre la mesa una problemática tan dolorosa como silenciada dentro de los uniformes de seguridad. Un funcionario de la Policía Nacional, oriundo de la ciudad de Melo (Cerro Largo) pero con funciones operativas en el departamento de Canelones, rompió el silencio en las plataformas digitales para denunciar públicamente el calvario de violencia física, psicológica y persecución laboral que padece tras la ruptura con su expareja. Visiblemente quebrado y entre lágrimas, el hombre lanzó un desesperado grito de auxilio advirtiendo que su testimonio marcará un antes y un después en su vida.

El efectivo, que cuenta con un historial intachable en su legajo institucional, detalló que la relación se transformó en una trampa de hostigamiento cuando su expareja, una persona que ostenta un cargo de poder en el área, comenzó a ejercer dinámicas de manipulación y maltrato severo. Según explicó el denunciante, el vínculo no solo terminó deteriorando su salud mental, sino que también se tradujo en agresiones físicas, restricciones injustificadas para viajar a su tierra natal a visitar a su hijo y una progresiva pérdida de libertades personales que lo arrastraron a un pozo de angustia.

@klencitooo

Policía PT 1

♬ sonido original – Tío Klen

Persecución laboral, aislamiento y pérdida de estabilidad

El impacto de la violencia traspasó el ámbito privado para golpear directamente el sustento diario del funcionario. El policía relató cómo la influencia de su expareja logró desacreditar su reputación frente a los mandos superiores, provocando que se le retiraran asignaciones de servicio 222 y recortando drásticamente sus ingresos económicos. La situación alcanzó niveles insostenibles cuando, tras ser denunciado por supuestas amenazas, terminó prestando funciones bajo las órdenes directas de la hermana de la propia denunciante, convirtiendo su jornada diaria en una verdadera pesadilla cotidiana.

Esta constante presión desencadenó un cuadro severo de ansiedad y paranoia que afectó su desempeño social. «Llevo cuatro meses sin saber cuál va a ser mi estabilidad, cuál va a ser mi próximo paso. No puedo más, no puedo más», expresó el agente, reflejando el agotamiento extremo de quien se siente acorralado. La vulnerabilidad llegó al punto de tener que dormir en cartones en una terminal de ómnibus y alejarse de su entorno de contención por miedo a represalias, mientras el trámite por la denuncia de violencia doméstica continúa su curso en la órbita judicial de Ciudad de la Costa.

@klencitooo

Policía PT 2

♬ sonido original – Tío Klen

Violencia en las fuerzas de seguridad y el desafío en América Latina

El caso pone en evidencia una realidad compleja y a menudo invisibilizada en las instituciones policiales y militares de la región. El estigma social asociado a los varones que son víctimas de violencia doméstica, sumado a la estructura jerárquica rígida de los cuerpos armados, suele funcionar como una barrera que frena la solicitud de ayuda a tiempo y perpetúa el aislamiento del afectado.

Diversos análisis en América Latina coinciden en que los esquemas de contención psicológica en los ministerios del Interior precisan una profunda revisión. Cuando las dinámicas de poder interno se cruzan con denuncias cruzadas de violencia familiar, los protocolos administrativos muchas veces terminan desprotegiendo al eslabón más débil, dejando a los efectivos expuestos a represalias laborales, pérdida del porte de arma de regla y situaciones de desamparo habitacional y económico.

La voz de la víctima y la intervención médica

En el material difundido, el funcionario reivindicó su trayectoria dentro del instituto policial para dejar en claro que su reclamo responde a una situación límite y no a un expediente disciplinario previo. «Nunca hice un problema. Pueden entrar a mi legajo. No tengo médicas graves, no tengo sumarios, tengo varios reconocimientos, varios operativos. Tengo miedo, como tengo miedo hace un año», enfatizó con angustia, buscando resguardar su honorabilidad frente a los cuestionamientos.

Ante la falta de garantías percibida en su entorno laboral, el hombre inició un proceso de acompañamiento psicológico privado. Fue precisamente su terapeuta quien le recomendó buscar un canal de expresión y esparcimiento fuera del servicio, lo que lo llevó a volcar su día a día y finalmente su desgarrador testimonio en la red social TikTok, donde miles de usuarios manifestaron su apoyo y exigieron la pronta intervención de las autoridades competentes.

Un llamado a la contención institucional

La dramática situación expuesta por el efectivo de Melo enciende las alarmas sobre el funcionamiento de los mecanismos de asistencia y protección al personal policial en situaciones de extrema vulnerabilidad emocional y social.

Resta por ver qué medidas adoptará la Jefatura de Policía correspondiente y la Fiscalía que interviene en la causa para salvaguardar la integridad física y mental del funcionario, garantizando un debido proceso que permita frenar el hostigamiento y restituir la estabilidad de un trabajador que tocó fondo.

Comentarios

La opinión de nuestros lectores

0
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en opinar.

Dejá tu comentario

Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.

Solo se publica tu nombre. El Gmail queda privado para administración y control de abuso.