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Miami Beach aprueba plan para dejar Ocean Drive libre de vehículos durante meses

La Comisión municipal aprobó por unanimidad cerrar la icónica vía entre noviembre y marzo. El proyecto busca consolidar un paseo peatonal en plena temporada alta.

Paseo peatonal en Ocean Drive con personas caminando frente a edificios de arquitectura Art Déco.
El plan busca convertir diez cuadras de Ocean Drive en un paseo exclusivo para peatones.

La fisonomía de una de las avenidas más retratadas del mundo se encamina hacia una transformación histórica. La postal clásica de deportivos ruidosos y tránsito lento a metros de la playa en South Beach podría quedar guardada en el recuerdo durante los meses de mayor concurrencia turística. La Comisión de Miami Beach dio un paso decisivo al respaldar por unanimidad una iniciativa que propone eliminar el tráfico vehicular de Ocean Drive durante casi un tercio del año.

El proyecto aprobado contempla restringir la circulación de automóviles a lo largo de diez cuadras clave, específicamente el tramo comprendido entre las calles 5 y 15. La propuesta estipula que el cierre comience cada año a fines de noviembre, coincidiendo con la festividad de Acción de Gracias (Thanksgiving), y se extienda de forma corrida hasta finales de marzo, abarcando así la totalidad de la ventana festiva y el período estival del hemisferio norte.

Un antecedente que cambió la dinámica de la avenida

La búsqueda de un espacio predominantemente peatonal en South Beach no surge en el vacío, sino que responde a una serie de ensayos urbanos implementados en los últimos años. Durante la última década, la ciudad de Miami Beach recurrió a cierres temporales de Ocean Drive para gestionar grandes aglomeraciones durante fiestas de fin de año, eventos deportivos de escala global y la reciente cobertura de actividades vinculadas a la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Estas pruebas piloto demostraron que la ausencia de vehículos a motor redistribuye la dinámica pública de manera inmediata. Los espacios destinados históricamente a carriles de circulación pasaron a ser ocupados por caminantes, ciclistas y mesas al aire libre, mejorando la seguridad pública en horas de la noche y facilitando las tareas de limpieza urbana por parte de las cuadrillas municipales. La experiencia acumulada le sirvió al gobierno local como insumo operativo para evaluar que la arteria puede funcionar sin la presencia constante del parque automotor.

Un espejo para los modelos urbanos de América Latina

El debate sobre la peatonalización de arterias turísticas emblemáticas no es ajeno a las principales capitales de América Latina. Ciudades como Buenos Aires, Montevideo, Bogotá y Ciudad de México han ejecutado proyectos de priorización peatonal en sus cascos históricos y corredores gastronómicos con resultados de alto impacto en la economía local y la calidad de vida urbana.

Para la región, la iniciativa de Miami Beach representa un caso de estudio relevante. La reconfiguración de un espacio pensado originalmente para el automóvil particular en favor del peatón fomenta un turismo de escala más humana, dinamiza el consumo de cercanía y reduce los niveles de contaminación sonora y ambiental. Asimismo, al tratarse de un destino frecuentado por millones de visitantes latinoamericanos cada temporada, el cambio altera de forma directa la experiencia de viaje y el uso del espacio público de quienes vacacionan en el sur de Florida.

Las voces del sector y las exigencias logísticas

Pese al consenso logrado entre los legisladores locales con una votación de 7 a 0, la medida no está exenta de matices e interrogantes entre los actores económicos del área. La comisionada Laura Domínguez, impulsora de la propuesta en el recinto, destacó que la ciudad ha recogido comentarios muy favorables de comerciantes que aseguran que el paseo peatonal incrementa el flujo de clientes y revitaliza la actividad gastronómica.

Sin embargo, representantes del sector hotelero y operadores de servicios expresaron prudencia respecto a la implementación práctica del plan. Las principales preocupaciones giran en torno a la logística diaria: el acceso fluido de los huéspedes con equipaje, la continuidad del servicio de valet parking, la descarga de mercaderías para restaurantes en horarios pico y la eventual saturación de tráfico en las calles paralelas, como Collins y Washington Avenue, que deberán absorber la carga vehicular desviada.

Trámites estatales y la mirada puesta en un cambio definitivo

Aunque la decisión comunal marcó un hito político a nivel municipal, el cierre definitivo requiere todavía la luz verde de estamentos gubernamentales de mayor jerarquía. Al tratarse de una arteria sometida a regulaciones de transporte compartidas, la administración de Miami Beach debe gestionar las autorizaciones correspondientes ante el condado de Miami-Dade y el Departamento de Transporte de Florida (FDOT).

En ese sentido, el condado ya había sentado un antecedente en mayo de 2026 al autorizar la coordinación de estudios técnicos para evaluar la reasignación del uso de carriles en Ocean Drive. La meta final de las autoridades municipales es utilizar estos cierres temporales de cuatro meses como una plataforma de transición gradual hacia una peatonalización permanente, rediseñando el paisaje urbano de South Beach para las próximas décadas.

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