Una fuerte polémica internacional estalló tras la denuncia pública realizada por una madre cubana radicada en Estados Unidos. Yinet Fundora, residente en la ciudad de Las Vegas, reveló que el gobierno de Cuba utilizó sin ningún tipo de autorización la fotografía de su hijo Cristian —quien padece una discapacidad visual severa— durante una conferencia oficial del canciller Bruno Rodríguez sobre los efectos del embargo estadounidense contra la isla.
La imagen proyectada mostraba a Cristian cuando tenía apenas seis años y cursaba sus estudios en la escuela especial Abel Santamaría de La Habana. Sin embargo, la realidad actual del protagonista dista radicalmente del relato oficial: hoy Cristian tiene 20 años, vive legalmente en suelo norteamericano y cuenta con la ciudadanía de ese país, donde reside junto a su familia desde hace años.
Del aula en La Habana a la denuncia pública desde Las Vegas
El hallazgo de la imagen ocurrió de manera fortuita y tomó por sorpresa a la familia. La abuela del joven, quien permanece en la isla, sintonizó la transmisión oficial de la televisión cubana y reconoció de inmediato el rostro de su nieto en la pantalla. Tras la alerta familiar, Fundora constató con estupor que la fotografía de su hijo ilustraba la disertación del ministro de Relaciones Exteriores ante la prensa e instrumentos oficiales.
Sobre la imagen de Cristian colocaron un cartel promocional con la leyenda: «No debería faltarle su tratamiento. Miles de pacientes dependen cada día de medicamentos esenciales». La captura de la foto original se remonta a la infancia del joven en el centro educativo capitalino especializado en atención a niños con glaucoma congénito bilateral, diagnóstico que obligó a someterlo a dos trasplantes de córnea en el ojo izquierdo para lograr percibir luz y colores.
La indignación de la madre radica no solo en la falta de consentimiento explícito sobre la privacidad y los derechos de imagen de un menor, sino en la manipulación del contexto sanitario. Fundora remarcó con firmeza que la atención médica, la contención especializada y las soluciones clínicas que requirió Cristian las recibió plenamente en Estados Unidos, donde terminó sus estudios secundarios y actualmente se forma en el área de la masoterapia.

CLAVES DE LA DENUNCIA CONTRA EL RÉGIMEN CUBANO - Afectado: Cristian, hoy de 20 años, ciudadano estadounidense con glaucoma congénito. - Denunciante: Yinet Fundora (madre del joven, residente en Las Vegas). - Exposición: Conferencia de prensa del canciller Bruno Rodríguez e intervención del ministro de Industrias, Ely Álvarez. - Marco del discurso: Presentación del informe oficial sobre el embargo económico de EE. UU. - Reclamo central: Uso no autorizado de la imagen de un menor para propaganda política engañosa.El impacto comunicacional y el uso de la infancia en la región
El incidente expone una práctica recurrente en diversas campañas de comunicación institucional y propaganda política en América Latina: la instrumentalización de la infancia y de personas en situación de vulnerabilidad para instalar relatos emocionales o ideológicos. El marco jurídico internacional y las convenciones sobre derechos de niños y adolescentes exigen el consentimiento informado de los tutores legales para el uso publicitario o político de imágenes, un estándar que en este caso fue ignorado por la cúpula diplomática cubana.
En el plano regional, la utilización de imágenes sin derechos ni actualización de contexto suele generar fuertes rechazos en organismos defensores de la libertad de expresión y la privacidad. La exposición mediática de Cristian asoció su rostro a una presunta falta de tratamientos médicos atribuida al bloqueo comercial, cuando en la práctica el joven vive y recibe asistencia sanitaria en el país señalado como responsable por la narrativa oficialista.
Las declaraciones de las autoridades y la versión de la familia
Durante la presentación del informe titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», el canciller Bruno Rodríguez insistió en que el país no atravesará una crisis humanitaria debido a la solidaridad del pueblo cubano, aunque detalló severos impactos en el suministro eléctrico, el transporte, el agua potable y la salud pública.
En su intervención, el ministro citó datos críticos de la realidad social cubana, como el incremento en los índices de mortalidad infantil, que según cifras del propio gobierno pasó de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025. Paralelamente, la imagen del menor fue replicada en redes sociales por altos funcionarios del gabinete, entre ellos el ministro de Industrias, Ely Álvarez, amplificando la distribución del material denunciado.
Por su parte, Yinet Fundora fustigó duramente la estrategia del Ministerio de Relaciones Exteriores. En declaraciones vertidas a cadenas de noticias internacionales, la madre rechazó que se monte un discurso sobre la escasez de medicamentos utilizando la figura de un joven que construyó su vida fuera de Cuba y que cuenta con sus necesidades asistenciales cubiertas de forma integral.
Proyección futura y debate sobre los derechos de imagen
El caso destapó un debate abierto sobre la responsabilidad ética de los gobiernos en la era digital y la vigencia de los derechos de autor y de imagen personal. Mientras la familia analiza las implicancias legales de la exposición, la denuncia pública puso en evidencia los mecanismos de producción de propaganda de La Habana en momentos en que la isla enfrenta una profunda crisis social y económica.
La historia de Cristian, de la escuela especial en La Habana a su presente en Las Vegas, dejó al descubierto las grietas entre la narrativa oficial proyectada hacia el exterior y las vivencias reales de la diáspora cubana. El caso mantendrá la atención mediática sobre la conducta de los voceros gubernamentales al utilizar material de archivo sin la debida verificación de sus protagonistas.





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