Fernando Fernán Gómez siempre supo que su pasión era contar historias. Desde pequeño, escribía novelas para compartir con los chicos de la calle y le encantaba recitar poesías en el colegio, aunque eso no siempre le valió bien: una vez, al leerle 'El embargo' a una chica que le gustaba, ella le dijo que había estado ridículo. Esa capacidad interpretativa fue su punto de partida, algo que nunca se borró.
Al comenzar en el cine, el actor estaba fascinado por Hollywood. Estudiaba con atención a figuras como Spencer Tracy, James Stewart y Clark Gable, tratando de imitarlos para capturar su estilo y naturalidad. Pero un director le puso punto final a esa obsesión.
La influencia americana y el nacimiento de una actitud nacional en el cine español
En 1944, Raffaello Matarazzo lo eligió para su primer papel protagonista en la película Empezó en boda, junto a Sara Montiel, también debutante. El cineasta tuvo buen ojo con el joven, pero no compartía la idea de imitar al cine norteamericano. Durante las grabaciones, se acercó a Fernán Gómez y le dijo: 'Me gusta mucho cómo trabaja usted, lo hace muy bien. Se ve que ha visto muchísimo cine, sobre todo muchísimo cine americano.
Y yo le aconsejo que Olvídese de todo eso, que se esfuerce en trabajar como un español, muévase como un español, actúe como un español y Olvídese de todo eso que tiene en la cabeza de los actores americanos'.
Esa conversación fue clave. Más adelante, en una entrevista con Joaquín Soler, repitió el mensaje: 'El director italiano que me escogió al verme en unas películas, me dijo que mi trabajo le parecía muy bien, pero que tenía demasiada influencia de los actores americanos. Yo creo que esto era cierto, y lo que procuré fue conseguir una naturalidad más nacional, más castiza, y creo que sí en parte lo conseguí'.
Las palabras de Matarazzo marcaron su carrera. De ahí en adelante, se enfocó en desarrollar una actitud más auténtica, más cercana a la realidad española, deshaciéndose de estilos extranjeros y construyendo un estilo propio. Fue precisamente esa búsqueda lo que le dio forma a su identidad como actor, porque logró representar con fuerza la esencia del cine español de a pie. Tenía un temperamento natural y una gestualidad que le acercaba mucho a las personas de su época.





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