Colombia

Unicef exige regreso seguro a clases para niños en zonas afectadas por el terremoto en Colombia

Más de 4.000 escuelas dañadas dificultan el acceso educativo y servicios básicos para miles de estudiantes.

Un mes después del terremoto, comunidades en Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Chocó y Risaralda enfrentan dificultades para acceder a Educación, agua potable y atención médica.
Un mes después del terremoto, comunidades en Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Chocó y Risaralda enfrentan dificultades para acceder a Educación, agua potable y atención médica.

Un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que impactó a los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Chocó y Risaralda, Unicef exigió acelerar el regreso a clases para niños, niñas y adolescentes. La organización destacó que miles de estudiantes aún enfrentan obstáculos para acceder a Educación, agua potable, servicios de salud y protección en sus zonas afectadas. El sismo causó daños significativos en escuelas, sistemas de agua, espacios comunitarios y otros servicios esenciales, lo que aumenta la vulnerabilidad de las familias.

Según datos proporcionados por Unicef, más de 4.268 sedes educativas sufrieron daños directos. Este problema pone en riesgo la continuidad del aprendizaje y el acceso a espacios seguros para más de un millón de estudiantes. Las escuelas no solo son lugares de enseñanza, sino también puntos clave de protección, encuentro social y acceso a servicios complementarios.

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La organización enfatizó que el regreso a clases debe ir más allá de la reabertura de aulas. Se requiere garantizar entornos seguros donde los niños puedan aprender, recibir acompañamiento y recuperar sus rutinas tras el desastre. En su mensaje, Unicef puso en evidencia que los efectos del terremoto persisten incluso un mes después, especialmente para quienes ya no tienen acceso a servicios básicos o viven en zonas con infraestructura dañada.

Olga Lucía Zuluaga, especialista de Emergencias de Unicef en Colombia, afirmó: 'Un mes después del terremoto, la recuperación de la infancia debe seguir siendo una prioridad. Las niñas, niños y adolescentes necesitan regresar a entornos seguros para aprender, jugar y desarrollarse. La solidaridad y el apoyo de todos siguen siendo fundamentales para que las comunidades afectadas puedan reconstruir sus vidas'.

Además de los daños en sedes escolares, Unicef registró afectaciones en sistemas de agua, infraestructura comunitaria y servicios de salud. Estas condiciones dificultan la recuperación de las comunidades y ponen en riesgo a niños, niñas y adolescentes, especialmente en zonas donde el acceso a atención médica y servicios ya era limitado antes del sismo.

Escuelas dañadas y servicios interrumpidos prolongan vulnerabilidad de estudiantes en zonas sismicas

Desde el inicio de la emergencia, Unicef ha desplegado equipos y recursos en los departamentos más golpeados. La organización informó que ha alcanzado a cerca de 10.000 personas con acciones humanitarias. Entre las entregas se incluyen más de 900 kits de higiene familiar y para gestantes, 42 filtros para almacenamiento de agua y 32.000 litros de agua destinados a familias en Chocó.

También han sido realizadas evaluaciones técnicas en escuelas, centros de desarrollo infantil y alojamientos temporales para verificar condiciones de agua, saneamiento e higiene. Estas revisiones permiten detectar riesgos y guiar acciones que aseguren los espacios usados por niños y familias sean seguros y adecuados.

En el componente de Educación en Emergencias, Unicef dispuso más de 40 aulas temporales, materiales educativos, acompañamiento socioemocional y asistencia técnica a autoridades escolares. Este conjunto de acciones busca minimizar la interrupción del aprendizaje mientras se reconstruye la infraestructura afectada.

La organización exigió a gobiernos, empresas, donantes y ciudadanía que continúen el apoyo para garantizar que los niños accedan a Educación, agua potable, salud, protección y atención emocional. Insistió en que las respuestas de reconstrucción deben incluir medidas específicas para niños, niñas y adolescentes, tanto en edificios como en bienestar y continuidad escolar.

Un mes después del terremoto, el reto es evitar que la emergencia se convierta en una pérdida prolongada de clases y oportunidades. Para Unicef, asegurar escuelas seguras y servicios básicos es clave para que las comunidades afectadas puedan reconstruir sus vidas con la infancia en el centro del proceso.

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