La controversia en torno a los primeros años de Carlos Gardel sumó un nuevo capítulo luego de que la investigadora Martina Iñíguez, integrante de la Comisión Gardel Rioplatense de la Fundación Fans de Uruguay, afirmara que el centro educativo al que asistió el cantor funcionaba en Montevideo y no en Buenos Aires, tal como se indicó en recientes consultas públicas.
El debate se reavivó días atrás cuando la Fundación Sucesores de Gardel solicitó colaboración ciudadana para verificar los datos de la Escuela Elemental N.º 2, situada históricamente en la calle Libertad de Buenos Aires. Sin embargo, Iñíguez sostuvo que el establecimiento real corresponde a la Escuela de Segundo Grado de Varones Nº 27, emplazada en la calle Durazno de la capital uruguaya.
Análisis arquitectónico y diferencias urbanas
Para fundamentar su postura, la especialista explicó que las características constructivas de las viviendas de época en ambas márgenes del Río de la Plata presentaban sutiles divergencias adaptadas a las condiciones climáticas locales. Según detalló, el factor clave radica en el techado de los patios interiores.
Iñíguez señaló que debido a los inviernos húmedos y ventosos de Montevideo, las edificaciones incorporaban habitualmente grandes claraboyas corredizas de vidrio con estructuras de hierro para proteger el espacio central, un elemento que —según su análisis— se observa en la documentación fotográfica del artista y que no era el patrón predominante en las escuelas porteñas de la época.

Antecedentes documentales y registros
La investigadora también puso en duda la validez de otras ubicaciones sugeridas previamente en Buenos Aires y recordó la existencia de registros administrativos y decretos oficiales conservados en el Archivo Histórico Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores de Montevideo.
Asimismo, al ser consultada sobre la existencia de registros gráficos de la época, Iñíguez advirtió que no se debe juzgar la producción de imágenes escolares de fines del siglo XIX y principios del XX con los parámetros contemporáneos, relativizando la existencia de archivos sistemáticos de divisiones por grados en aquel período.





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