La presencia de dos ciclones extratropicales en la región marcará la dinámica atmosférica de los próximos días, según los modelos informáticos analizados por el centro meteorológico brasileño MetSul. La secuencia de estos fenómenos generará comportamientos dispares: mientras que el primer centro de baja presión actuará de manera moderada trayendo inestabilidad hídrica, el segundo actuará como un potente motor de arrastre para una masa de aire polar continental que desplomará los termómetros.
De acuerdo con las proyecciones difundidas por la especialista Estael Sias, la interacción entre la atmósfera continental y los sistemas oceánicos demandará un seguimiento atento por parte de las autoridades y la población, principalmente por las heladas tardías y las complicaciones en la navegación marítima.
Dos ciclones extratropicales en la región: el impacto del primer sistema
El primer ciclón comenzará a estructurarse durante este jueves 20 de agosto a partir de un centro de baja presión que ganará profundidad entre la geografía de Uruguay y el estado de Río Grande del Sur. Las estimaciones barométricas sitúan su presión central entre los 1.000 y 1.005 hPa, un valor que, si bien configura un ciclón extratropical, no representa una escala de peligro extremo por vientos destructivos.
Durante la jornada del jueves, la inestabilidad favorecerá la ocurrencia de precipitaciones, presentándose con mayor fuerza durante las primeras horas de la mañana. Los meteorólogos de MetSul puntualizan que, aunque la tónica general no será de tormentas severas ni acumulados extraordinarios, sí se aguardan franjas territoriales con lluvias moderadas a puntualmente intensas.
Las zonas más expuestas a estas acumulaciones hídricas serán los departamentos de la franja fronteriza con Brasil, donde la formación del sistema concitará la mayor concentración de humedad previa al desplazamiento del fenómeno hacia el Océano Atlántico.
El segundo ciclón: origen antártico y mayor intensidad
A diferencia del primer evento, el segundo sistema presentará dimensiones considerablemente superiores y una profundidad barométrica mucho más marcada. Este ciclón se gestará en la región antártica, desplazándose paulatinamente hacia el sector oriental de las islas Malvinas para luego tomar rumbo noreste sobre el Atlántico Sur.
Los modelos numéricos asignan a este centro oceánico una presión central extremadamente baja, estimada entre los 970 y 980 hPa. No obstante su potencia, la trayectoria prevista indica que el núcleo del ciclón permanecerá a gran distancia del continente, descartando la ocurrencia de un temporal de viento devastador sobre las zonas pobladas en tierra firme.
Sin embargo, el verdadero impacto de este coloso oceánico radicará en su capacidad de succión y empuje. Su circulación ciclónica funcionará como una bomba de aspiración que canalizará una masa de aire de origen polar directo desde las latitudes del sur hacia el corazón de Sudamérica.
Masa de aire polar y marcas negativas bajo cero
El despliegue de la masa fría comenzará a hacerse evidente hacia el fin de semana, consolidándose plenamente a comienzos de la semana próxima. Conforme a las evaluaciones de MetSul, el aire seco y frío favorecerá una caída drástica de las temperaturas mínimas, situándolas de manera generalizada entre los 0 °C y 5 °C, con elevadas probabilidades de registros por debajo de cero en zonas rurales y de penillanura.
Las proyecciones elaboradas a partir de los mapas térmicos del modelo ECMWF (Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio) revelan que las áreas señaladas en tono violeta oscuro —las de mayor afectación— abarcarán el sur de Brasil y gran parte de Uruguay.
En nuestro país, las zonas que experimentarán el rigor más severo del frío se focalizan sobre la región central, puntualmente en los departamentos de Durazno y Florida. En estos puntos se prevé que las marcas mínimas desciendan hasta valores de entre -3 °C y -5 °C durante las primeras horas del día 22 de agosto y jornadas subsiguientes, propiciando la formación de heladas agrometeorológicas de consideración.
Efectos sobre la franja costera y marejadas
Además del brusco descenso térmico, el extenso campo de vientos que acompañará al segundo ciclón en mar abierto proyectará un fuerte oleaje hacia las costas del Atlántico Sur.
Esta marejada comenzará a tomar fuerza entre la noche del domingo 23 y la jornada del lunes 24 de agosto. El fenómeno afectará principalmente el litoral marítimo del extremo este uruguayo y la costa sur del territorio brasileño, generando marejadas importantes y corrientes de resaca antes de que el sistema se interne definitivamente en aguas profundas y pierda sus características estructuradas.
En resumen, los meteorólogos coinciden en que ninguno de los dos eventos atmosféricos derivará en catástrofes por vendavales o inundaciones masivas. El verdadero factor de cuidado será la drástica irrupción del frío polar, que exigirá precauciones ante las temperaturas bajo cero y el congelamiento en áreas productivas.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.