La crítica de Andrade hacia el mandatario Yamandú Orsi ha generado un nuevo foco de tensión en la coalición de izquierda uruguaya. El senador y secretario general del Partido Comunista cuestionó abiertamente la reciente visita presidencial a una embarcación militar estadounidense, calificándola como un error estratégico en términos de política exterior y simbología de paz.
Durante su participación en un ciclo de entrevistas este lunes, el legislador fue tajante al señalar que la gestualidad de Orsi no se alinea con la postura histórica de neutralidad y defensa del derecho internacional que el país debería sostener frente a las actuales amenazas bélicas globales. Para el dirigente, el escenario mundial exige señales de distensión, algo que, a su juicio, se vio vulnerado por la imagen del presidente sobre una plataforma nuclear de guerra.
Tensiones en la izquierda por la visita diplomática
En el centro de la crítica de Andrade reside la lectura del contexto geopolítico actual. El senador remarcó que las declaraciones provenientes del liderazgo de Washington, particularmente las referidas a posibles intervenciones en otras regiones, deberían generar una respuesta más firme y cautelosa por parte del sistema político uruguayo. «Subirse a un portaviones nuclear se presta a una señal que parece equivocada», afirmó el parlamentario, vinculando directamente el episodio con la retórica de invasión que circula en la agenda internacional.
Andrade fue más allá y planteó un ejercicio de coherencia política al asegurar que, si el gobernante fuera de otro signo partidario, la reacción de la izquierda habría sido considerablemente más severa. Esta declaración expone una fisura en el bloque oficialista respecto a cómo procesar las decisiones de Orsi que parecen acercarse a las potencias militares tradicionales, especialmente en un momento donde el senador percibe una violación sistemática de la normativa internacional por parte de las grandes potencias.
El impacto en la interna comunista y las voces del Parlamento
El cuestionamiento no se limitó únicamente a la figura del presidente. Andrade expresó su profunda preocupación por la postura de otros legisladores de la oposición que, según él, han llegado a solicitar intervenciones armadas directas en naciones latinoamericanas. Mencionó específicamente casos donde se ha pedido la invasión de países vecinos o del Caribe, algo que calificó como una falta de reacción ante la ilegalidad de las sanciones económicas y las ocupaciones militares.
Por otro lado, la crítica de Andrade también alcanzó a sus propias filas. La presencia de Diego Núñez, prosecretario de la Intendencia de Canelones y dirigente comunista, en la delegación que acompañó a Orsi al navío norteamericano, ha provocado un «malestar razonable» dentro del Partido Comunista. Andrade adelantó que la Departamental de Canelones se reunirá para escuchar las explicaciones de Núñez, calificando de «inexplicable» su participación en el evento.
Un llamado a la neutralidad activa
Finalmente, el legislador insistió en que Uruguay debe ser contundente en la defensa de la normativa global y evitar gestos que puedan ser leídos como una validación de actitudes guerreristas. Aunque aclaró que no cree que Orsi apoye personalmente una escalada bélica, reiteró que la responsabilidad primordial del sistema político es dar señales inequívocas a favor de la paz.
El episodio deja en evidencia el desafío del actual gobierno para equilibrar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin fracturar el consenso ideológico de sus bases, que hoy ven con sospecha cualquier acercamiento a la maquinaria militar de la administración Trump. La interna frenteamplista queda ahora a la espera de las repercusiones orgánicas que este «fuerte oleaje político» pueda tener en los organismos de control partidario.






