Horas decisivas en el Pereira Rossell: la compleja intervención que busca salvar al lactante herido en el INVE
La medicina y la fe se cruzan en los pasillos de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pereira Rossell. Tras el brutal ataque registrado el pasado jueves en el complejo de viviendas de Malvín Norte, el bebé baleado en Malvín Norte, de apenas seis meses, se prepara para enfrentar un procedimiento quirúrgico de alta complejidad. El objetivo de los neurocirujanos es doble: extraer el proyectil alojado en el cráneo y realizar una descompresión vital para salvar su vida.
Limpieza quirúrgica y desinflamación craneal
Según los últimos reportes médicos, el estado del niño sigue siendo de extrema gravedad. El pequeño permanece bajo asistencia respiratoria mecánica, luchando contra una lesión intracraneana severa que no fue detectada en la primera revisión realizada en el Hospital Pasteur, donde se había diagnosticado erróneamente un roce.
La cirugía prevista para las próximas horas consistirá en una limpieza quirúrgica profunda. Este procedimiento es fundamental para retirar no solo el plomo, sino también los restos de sangre y aire que se han acumulado dentro de la cavidad craneal. Esta acumulación genera una presión peligrosa sobre el tejido cerebral; por ello, la prioridad médica es desinflamar el área para evitar secuelas permanentes o un desenlace fatal.
Una ráfaga de armas automáticas en Dubrich y Mataojo
Mientras el equipo médico se concentra en el block quirúrgico, la investigación policial intenta reconstruir la noche del horror en el complejo INVE. Los peritajes realizados en la intersección de Dubrich y Mataojo confirmaron la violencia del ataque: se hallaron ocho casquillos, presuntamente de calibre 9 milímetros.
Los impactos en la ventana frontal del apartamento testimonian que los disparos se efectuaron con armas automáticas, una modalidad que ha ganado terreno en los enfrentamientos territoriales de la capital. La madre del niño, una joven de 22 años que se encontraba dentro de la vivienda al momento de la ráfaga, fue quien pidió auxilio desesperado a los efectivos de la Guardia Republicana que patrullaban por la zona de Boix y Merino tras oír las detonaciones.
La ruta judicial y el rol de Hechos Complejos
La fiscal de Flagrancia, Mirna Busich, ha tomado cartas en el asunto, delegando las actuaciones al Departamento de Homicidios de la Dirección de Hechos Complejos. La gravedad del diagnóstico —»proyectil alojado con lesión intracraneana en estado grave»— ha elevado la prioridad del caso, buscando identificar a los autores de una balacera que, una vez más, tiene como víctima colateral a un menor de edad.
La comunidad de Malvín Norte permanece bajo un clima de tensa calma mientras se refuerza la presencia policial en los alrededores del complejo. El desenlace de la cirugía será determinante no solo para la salud del pequeño, sino para la calificación legal del delito que enfrentarán los responsables una vez que sean puestos a disposición de la justicia.






