En la noche del lunes 5 de mayo de 2026, el barrio Marconi de Montevideo vivió momentos de extrema tensión cuando una balacera con más de 100 disparos se desató alrededor de las 22:00 horas. El incidente ocurrió en las cercanías de Pasaje 150 y Enrique Castro, generando una gran conmoción entre los vecinos, quienes se encontraron en medio de un tiroteo que parecía no tener fin.
El relato de los vecinos
Los residentes de la zona, aún con el miedo palpable, relataron al informativo Subrayado que la presencia policial fue notoria antes y después del tiroteo, pero brilló por su ausencia durante los momentos críticos de los disparos. Un vecino, que por temor prefirió mantener su identidad en el anonimato, comentó: «Lo que pasó anoche es algo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo. Estamos viviendo en un ambiente de violencia constante, y los tiroteos son cada vez más frecuentes. Ayer, la balacera fue inmensa».
Este mismo vecino describió el evento con una metáfora que ilustra la gravedad de la situación: «Parecía Navidad o Año Nuevo, es un disparate la cantidad de balazos que se escucharon». A pesar de la presencia policial, el accionar de las fuerzas del orden parece estar desfasado, según indicó el testigo: «La Policía está presente, no se puede negar, pero su accionar es un destiempo. Llegan después de que ocurren estos hechos graves, cuando la sociedad ya ha vivido la violencia».
La respuesta de las autoridades
Tras el incidente, efectivos de la Guardia Republicana desplegaron un operativo de patrullaje por la zona, incluyendo recorridas en camiones blindados. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que los disparos no estuvieron dirigidos contra la Policía y, sorprendentemente, no se encontraron casquillos en el lugar, lo que añade un misterio adicional a este violento suceso.
El mismo vecino anónimo advirtió sobre la vulnerabilidad del barrio: «El 90% de las viviendas son de chapa. Estamos hablando de armas de calibre grande, metralletas, que pueden matar a cualquiera». Esta declaración resalta el peligro constante que enfrentan los residentes, quienes viven en estructuras que ofrecen poca protección ante una balacera de tal magnitud.
Un clima de inseguridad
La percepción de inseguridad sigue creciendo entre los habitantes de Marconi. El testigo aseguró que los delincuentes parecen tener un control meticuloso de la situación: «Ayer quedó claro que cuando pasa la Policía, hay calma. Pero en cuanto la patrulla se retira, la violencia vuelve a desatarse. Parecen tener todo planeado para ejecutar su violencia sin interrupciones». Esta afirmación sugiere una organización delictiva que actúa con conocimiento del movimiento policial, lo que dificulta aún más la tarea de las autoridades de garantizar la seguridad en el barrio.
El reciente episodio de violencia en Marconi es un reflejo de una problemática más amplia que afecta a diversos barrios de Montevideo. La sensación de inseguridad y la frecuencia de estos episodios violentos generan una preocupación constante entre los ciudadanos, quienes demandan medidas efectivas para combatir el crimen y garantizar la tranquilidad en sus comunidades.
Conclusiones y perspectivas
Mientras las autoridades trabajan para esclarecer los hechos y reforzar la seguridad en la zona, los habitantes de Marconi continúan viviendo con miedo e incertidumbre. La necesidad de una respuesta rápida y efectiva por parte de las fuerzas del orden es crucial para restaurar la confianza en la seguridad pública. Asimismo, se hace imperativo que se implementen políticas que aborden las causas profundas de la violencia y promuevan un entorno más seguro para todos los ciudadanos.
Este incidente, que ha dejado una huella de terror en el barrio, es un llamado de atención sobre la importancia de reforzar la seguridad y la presencia policial en las zonas más vulnerables de Montevideo. Los vecinos de Marconi esperan que las autoridades tomen acciones concretas para prevenir que situaciones como esta se repitan y para que el barrio pueda recuperar la paz que tanto anhela.






