La decisión del Poder Ejecutivo de actualizar las tarifas de los hidrocarburos a partir de este viernes 1° de mayo ha generado una tormenta política y económica. El aumento de gasoil, que se fijó en un 14%, junto con el alza del 7% en la nafta y el supergás, motivó que diversos líderes de la oposición calificaran la medida como un golpe histórico para la economía nacional.
Críticas desde el sector productivo y legislativo
El senador del Partido Nacional, Sebastián Da Silva, fue uno de los más vocales al denunciar el impacto de esta suba en plena cosecha de verano, momento de máxima demanda de combustible para el agro. Según Da Silva, el gasoil ha sufrido un incremento acumulado del 21% en apenas un mes, algo que consideró un hecho sin precedentes: «nunca nadie se atrevió a aumentar el precio del gasoil de esta manera».
El legislador nacionalista aportó datos concretos sobre el costo operativo:
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Una cosechadora tendrá un sobrecosto de $1.500 por cada hora de labor.
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En jornadas de 15 horas, el impacto diario asciende a $22.500 por máquina.
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Los camioneros, con fletes ya pactados, enfrentarán un gasto extra de $15 por cada kilómetro recorrido.
Ruptura de promesas y el fin de la bimensualidad
Desde el Partido Colorado, el diputado Walter Verri cuestionó la falta de coherencia del gobierno al romper el criterio de ajuste bimensual que se había establecido previamente. Verri criticó que se utilice el conflicto entre Rusia y Ucrania, iniciado hace cuatro años, como una justificación recurrente para los ajustes actuales. A través de sus redes sociales, el diputado lanzó dardos directos hacia figuras del oficialismo como Fernando Pereira y Alejandro Sánchez, exigiendo respuestas ante lo que calificó como una política de «matarnos a aumentos.
El impacto social y gremial
El malestar no solo se limita al ámbito parlamentario. Diego Durando, ex vicepresidente de Ancap, advirtió que el ajuste en el supergás golpea con dureza el bolsillo de los trabajadores, ya que el incremento del 7% supera la evolución del salario real. Esta situación pone bajo presión la economía doméstica en el inicio de la temporada de mayor consumo.
Por su parte, el sindicato de Ancap mantuvo en vilo a la industria al amenazar con un paro para el 2 de mayo. Sin embargo, la medida fue suspendida tras abrirse una instancia de diálogo con las autoridades. A pesar de la tregua gremial, el descontento en los sectores productivos persiste, mientras el gobierno defiende los ajustes como una necesidad ante la incertidumbre del mercado petrolero internacional.






